sábado 22/1/22

Soñar sin cerrar los ojos

Los megalistos han parido nuestro futuro, y le han puesto Metaverso. Para que luego se nos diga que en León hay nombres muy feos. Si mis padres me llaman así salto de la cuna y empiezo a repartir sonajerazos. Nos ofrecerá otras vidas en un universo paralelo e irreal. A mí me gusta la mía, aunque agradecería una Primitiva. En mi mundo de verdad he conocido a mi mujer y a mis amigos. Y el Madrid es mejor que el Barça. Y las patatas Blas están muy ricas. Las grandes corporaciones tecnológicas quieren ocios más adictivos. O sea, más lucrativos para ellas. Mediante unas gafas, en Metaverso podrás participar en la guerra de Troya, naufragar en el Titanic, ser el quinto Beatle… previo pago y sin levantarse de la silla. No me interesa. Leo que el cálculo de su valor de mercado es de 800.000 millones de dólares. Una cifra obscena. Personalmente, para soñar ni siquiera necesito cerrar los ojos. «Pero Aguirre, en ese mundo paralelo podrá seguir a don Quijote, beber champán en el zapato de Jennifer López, matricular en Harvard a Paquirrín aunque él no quiera, publicar columnas en el New York Times….». No niego que sea tentador, pero prefiero la verdad de carne y hueso, más la ficción de toda la vida. Un mundo en el que la realidad se mezcla con la invención, en la que los personajes interactúan con el mundo real ya se le ocurrió a Cervantes. O a Unamuno, en Niebla. Dado que el amor ya lo tengo, al futuro le pido salud llevadera, unas horas de sol, un viejo libro, una película de cine clásico, canciones que me han acompañado…y a ser posible, no estar trabajando a los cien años como diana humana de un lanzador de cuchillos, para poder pagarme el ocio digital.

Luego está la letra pequeña. La pegas de la tecnología. Está usted en el trabajo operando a alguien, dictando sentencia o vendiendo algo e irrumpe allí mismo su hija en holograma y le espeta: «Suelta pasta gansa que tengo concierto de Los Gamberros Siderales». Uf. A tal futuro pueden darle mucho pluscuamperfecto.

En el Metaverso podrás integrarte en Lo que el viento se llevó y cabalgar sobre dinosaurios… pero cuando regreses seguirá habiendo dolor en el mundo, no muy lejos de ti o en ti. Y las patatas Blas no te habrán sabido tan ricas.

Soñar sin cerrar los ojos
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