lunes 06.04.2020

Ahí viene la plaga

Aeste confinamiento le añade nuestra calle su paisaje propio, y lo aumenta, pues es calle ciega, fondo de saco y una de sus «manos» no son casas y portales como toda calle honrada, sino doble muralla de morrillo-turrón ideal para escarceo o botellón, Cercas medievales con adarve de cuando esta ciudad se fue abarrotando de arrimaos y arrimás que ya no cabían en la muralla romana. Y así nos vemos como contra un paredón bestial que, sin embargo, nos esponja la mirada, hay mucho siglo ahí, vieja cerca que abraza una gavilla de casas muertas en enorme solar destartalado que lleva ya años en cuarentena urbanística. Así que a las ocho de la tarde los balcones de esta calle no tienen otros balcones o ventanas enfrente para redoblar ánimos a nuestros acogotados sanitarios y nuestros aplausos viajan hasta ventanas lejanas y troneras de buhardilla en las que bailan teléfonos en modo linterna. Y al fondo, las agujas de la Catedral y del Mercado, cuyas campanas llevan mudas todo este tiempo, cáspita, igual que las Carbajalas, algo no visto desde Almanzor... ¿ni un solo tañido?, ¡nada!... por eso, creo yo, andan los santos dormidos y no atienden a parar esta avalancha. Díaz Ayuso se acordó de santa Bárbara y llamó en Madrid a representantes de confesiones religiosas para ver cómo pueden ayudar en esto (sin rogativas ni disciplinantes malamente, majestá). Pero en una ventana de Puerta Moneda hay otra campana y luces vivas de vecino gentil que saca bafle y llena el aire de la manzana con el Dúo Dinámico en barricada (la música aventa los corazones, se ve mucho estos días), después van dos o tres temas populares... y acaba el exorcismo. «Quien canta su mal espanta», pomada para el pesimismo; hasta con aquel rock mejicano de 1958: «Ahí viene la plaga, le gusta bailar, y cuando está rockanrolleando, es la reina del lugar». Y como viene brutal, con sus caos y mentís, nuestra balconada solo se fiará de Pedro María, vecino médico que pelea contra la plaga en el frente de La Robla y el Bernesga montañés, donde la mina ya fue coronavirus. Y a su vista encomendaremos esta crónica.

Ahí viene la plaga
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