sábado 23/10/21

Un belén pirulero

Todo este fenómeno es nuevo a rabiar, todo ocurre por primera vez, todos estamos de obligado estreno y lo que estrenamos, además, nos aprieta y nos tortura. Nunca antes vimos cosa parecida, nadie se había preparado para estas galas del Doctor Pánico cuando lo imprevisible reinaba y llegó lo imprevisto y con lo imprevisto llegó el improvisar y a cara o cruz se la tienen que jugar los que se toman la vida como un juego y los que no. Hasta que el Gran Teatro del Mundo deja de ser el auto sacramental de Calderón y se convierte en el Gran Circo de Fieras y Payasos que muy bien puede dirigir Tonetti Trump o cualquier salvamundos sin espejo, pero con espejitos.

Cuán oscuro lo pintan para adelante, doña Elvira, coja vuacé el candil... y hala: «una, dole, tele, catole, quile, quilete, estaba la reina en su gabinete, vino Gil, apagó el candil, candil candilón, justicia o ladrón»... te tocó.

Pues yo, ladrón... pero nunca lo confesaré; ahorraros buenismos de butik, anotó Sócrates en el chateo. ¿Quién puede dudar que en este revolcón mundial la gente sacará lo peor con tal de salir lo mejor del descarrilamiento general? ¿No estáis viendo el oleaje de codazos y malos ojos, egoísmos, localismos, numancias independientes?... cierto que ya encuentran para cada telediario alguna noticia guapa de gente anónima admirable, pero manda lo feo en las alturas, hay gruñidos, turbios intereses y malas artes que serán el triple mañana y que ya están logrando encabronar a mucho pueblo asediado, invitándole al desafuero nacional o al diaparate personal, Dios no lo quiera, Alá les confunda (y de suicidios ¿nada nos dicen?). La solidaridad internacional es pura mentira, no solo entre países rivales o de vecindad perreada; todos engañan, se desafían y la diplomacia encubre a mercaderes y estafadores. Cada cual dice defender a su patria (que son sus electores, solo) y en esos casos se logran muchas simpatías armando un Belén pirulero y exclamando muy indignado a cámara «yo, por mi ciudadanía, maaaaaaato».

Y aquí estamos, en el Belén pirulero.

Un belén pirulero
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