Género
El baile del ahorcado cristina fanjul
La concejala de Mujer y Bienestar Social, Teresa Gutiérrez, se ha sacado de la manga un proyecto con el que trata de inducir a las empresas que reciben dineros del Ayuntamiento a unirse al sectarismo feminazi a la hora de componer fórmulas gramaticales. Entre las recomendaciones que aporta este departamento municipal está el de suprimir el sujeto. Un ejemplo: donde antes se decía «El solicitante debe cumplimentar el impreso con letra clara», ahora habremos de anunciar «Deberá cumplimentar el impreso con letra clara».Este rasgo de infantilidad es tan abrumadora que da vergüenza ajena. Parece que a la señora Gutiérrez sólo permite que nombremos el ser de las cosas si éste es femenino. De lo contrario, no existe. Vamos, que nos dirigimos a la imposición del sectarismo de las miembras de la cosa. Me parece genial que la concejala siga el diccionario español-Aído, Aído-español, pero debería respetar las reglas básicas del lenguaje. Una de ellas es la corrección lingüística, que se contrapone a la ídem política. No se puede hablar mal y pensar bien, es un imposible metafísico. Y no se puede hablar en femenino para englobar el conjunto de la humanidad. Será machista, pero es español. Puede que no guste a algunos, pero entonces deberían prescindir del lenguaje -”ya saben, el buen salvaje-” , no retorcerlo y descomponerlo hasta crear guetos absurdos. Dicen los teóricos «machistas» de la cosa que el habla es un acto individual de voluntad y de inteligencia. Para algunos, no es más que un trozo de plastilina con el que hacer militancia de la nada. Tanto, que ahora nos obligan a expresarnos como ellos quieren. Las ideas son signos de los objetos a los que representan. Como sigamos así, llegaremos a retorcer y violar el ser de las cosas.