La opinión del lector (I)
León: a perro flaco
La situación de nuestra provincia es desesperante, a la cola de todos los indicativos socioeconómicos del país. La más envejecida, la de menor crecimiento industrial, la de mayor destrucción de empleo…, y si esto fuera poco, la empresa de talcos de Puebla de Lillo y su fábrica de Boñar cerrarán en los próximos días, lo mismo que la de aerogeneradores de Ponferrada, que añadido a los ERE de otro puñado de sociedades, nos deja un panorama desolador y, lo que es peor, sin vista alguna de futuro.
Las infraestructuras siguen siendo muy deficientes en una provincia que necesita de una vez la Autovía Ponferrada—Orense, los accesos a León capital, que son tercermundistas, y su ronda norte, la autovía a Valladolid, la León–Norte de Portugal…
El aeropuerto sigue perdiendo pasajeros por una extraña política de precios caros, mientras nuestros jubilados son obligados a viajar a Valladolid a tomar allí los aviones chárter, y seguimos sin contar con ningún vuelo de bajo coste hacia alguna capital europea.
Mientras ZP incumple sus promesas, Villalba nos niega el soterramiento del FEVE y le entrega proyectos a vascos y asturianos; seguimos siendo la provincia más castigada de España en peajes.
Los nuevos accesos del tren de alta velocidad a la entrada de León se agrietan y se hunden e impiden que los trenes puedan utilizarlos, por lo que más de 60 comboyes diarios tienen que volver a cruzar el centro de León… El panorama es realmente desolador.
Pero eso sí, el Ayuntamiento de León se permite destruir aceras y volverlas a hacer, estropear calles y avenidas e invertir en un proyecto faraónico como el tranvía para la capital, mientras el resto de la ciudad está dejado de la mano de Dios. Sucio, lleno de pintadas, calles destruidas, baches por todos lados, jardines inexistentes, árboles y plantas sin sustituir, setos muertos…
La rotonda de la plaza de toros y la de La lastra las han finalizado echando un puñado de grijo para que así los «poquitos» trabajadores de jardines (pobrecitos ellos, ¡es que son tan pocos!) no tengan que regar o cuidar las plantas y flores que sería lo propio en unas plazas importantes a las puertas de la ciudad, y las han adornado con docenas de farolas. ¿Cuánto recibirá de comisión el concejal de turno por cada una? Podríamos poner un Cristo en medio de las rotondas y así denominarlas El Cristo de los Faroles.
No nos merecemos esto.