Juntos y revueltos
Tribuna | Joaquín Cuevas Aller
escritor
Cualquier lector de la Historia de España se habrá dado cuenta de que desde el Rey Pelayo hasta el Rey Juan Carlos todos los Reyes llevan un número ordinal para un mejor conocimiento de cada Rey. A primera vista todo parece normal, sin embargo el número ordinal asignado a cada Rey, no es que sea erróneo, es que está así puesto expresamente para su manipulación y fabricar una Historia de España a gusto de algunos historiadores. Esta asig nación ordinal de los Reyes está planificada desde hace mucho tiempo para encumbrar a Castilla en perjuicio del resto de los Reinos españoles en general y del Reino de León en particular.
No será necesario profundizar en el tema, bastará un pequeño análisis de la Historia de España para descubrir los errores de los números ordinales asignados a los Reyes.
Desde Pelayo hasta Bermudo III todos los Reyes pertenecen a la Corona Asturiana y luego Leonesa. Es a partir de Bermudo III cuando empiezan los errores. A Bermudo III le sucede en el Trono de León su hermana Sancha, casada con el conde Fernando I, quien eleva al condado de Castilla a la categoría de Reino, sin que él mismo ostentara el título de Rey de Castilla, sino el de Rey de León. Fernando I divide el Reino de León en varias partes y entrega a su hijo Sancho el Reino de Castilla. Los historiadores dan a este primer Rey de Castilla el nombre de Sancho II. Pregunto ¿quién fue Sancho I de Castilla? Sencillamente no existe, ya que el que lleva el ordinal I es un Rey de León, cuando Castilla no era más que una provincia de ese Reino. En matemáticas ya se sabe, antes del primero no va nadie.
A partir de Alfonso VII, Rey de León y coronado Emperador de España, la cosa se complica aún más Y se complica intencionadamente de una manera completamente obscena. Alfonso VII divide el Imperio Leonés en tres Reinos independientes entre si: León, Castilla y Portugal. En León, reina Fernando, que recibe un ordinal correcto, el II. En Portugal, reina Alfonso, que recibe el ordinal I, lógico es el primer Rey de Portugal. Pero en Castilla, reina Sancho, que debería lleva r el ordinal II, pero se le asigna el III. A partir de aquí, el desmadre se desboca.
A Fernando II, Rey de León, le sucede su hijo Alfonso que recibe el ordinal IX. Pregunto, ¿qué Alfonso reinó en León con el ordinal VIII? La respuesta es contundente: nadie. En Castilla pasa lo mismo; a Sancho III le sucede su hijo Alfonso que recibe el ordinal VIII. Es patético ver que mientras en Portugal el Rey Alfonso recibe el ordinal I, en Castilla otro Alfonso recibe el ordinal VIII. En ese momento, la situación oficial de Portugal y Castilla era idéntica, ambos países habían sido parte del Reino de León y: ambos Reyes eran los primeros Alfonsos privativos de Portugal y de Castilla. El siguiente Alfonso Rey de Castilla es Alfonso X, el Sabio. Pregunto nuevamente ¿qué Alfonso reinó en Castilla con el ordinal IX? Otra respuesta contundente: nadie. Alfonso IX fue un Rey privativo de León
Con los otros Reyes sucede exactamente lo mismo. Tomemos el ejemplo de Fernando III que fue Rey de León y de Castilla. ¿Quién fue el II de los Fernandos que reinó en Castilla? Otra respuesta contundente, no hubo Fernando II de Castilla. El único Fernando II fue un Rey privativo de León.
Meter en el mismo saco, juntos y revueltos a los Reyes de León y de Castilla es la mayor manipulación de la Historia de España. Hubo Reyes de León que no tuvieron nada que ver con Castilla, caso de Fernando II o Alfonso IX. y Reyes de Castilla que no tuvieron nada que ver con León, caso de Sancho III, Alfonso VIII o Enrique I. Pero lo que es una auténtica tomadura de pelo a los ciudadanos es que metan en el mismo saco a Reyes asturianos como Alfonso I y Alfonso II y llamarles Reyes castellanos cuando Castilla no existía ni el embrión. Todo esto es un sinsentido, que viene ya de hace mucho tiempo y que ha perseguido un fin, que aún hoy permanece: meter juntos y revueltos en el mismo saco a Reyes astures, leoneses y castellanos con el propósito de formar una sola Corona Real, la de Castilla naturalmente, y así eliminan de la Historia al Reino de León.
Está claro que la numeración ordinal asignada a los Reyes de España desde Pelayo hasta Juan Carlos está ordenada, como si todos los Reyes perteneciesen a una única Corona, a la Corona de Castilla, para que esta Corona aparezca en la Historia como la creadora de España. Es más, afirmo y digo que los que han asignado la numeración ordinal a los Reyes españoles dan a entender que la Historia de España y la Historia de Castilla es la misma cosa. No lo digo yo sólo, lo dicen algunos historiadores. Por ejemplo, el más importante historiador del siglo XVI, Ambrosio de Morales dijo que León se había integrado en Castilla y dio la siguiente razón: la Reina Doña Sancha, Reina de León, era mujer y su marido, Fernando I, Rey de Castilla, era varón y el varón tenía precedencia a la mujer. Un argumento que no se le ocurriría ni al que asó la manteca, pero es un argumento, los demás ni argumentan, lo afirman sin más. Uno de los historiadores españoles más prestigiosos del siglo XIX, Modesto Lafuente, dijo que los Alfonsos, Ordoños, Ramiros, Fernandos habían sido todos Reyes castellanos. Y, para que no falte nada, el actual catedrático de la Universidad de Valladolid, Pedro Carasa Soto dijo que Viriato y Recaredo habían sido héroes castellanos.
En este año 2010, que acaba de empezar, se cumple el 1100º aniversario de la Fundación del Reino de León. Si queremos que León recupere la categoría, importancia y el reconocimiento que tuvo durante siglos, es ineludible rehacer la numeración ordinal de todos los Reyes de León y de Castilla, ajustándose a la realidad de la Historia. No se trata de manipular nada, sino de poner a cada Rey en el sitio que le corresponde, siguiendo el orden cronológico de la Historia, juntos, pero no revueltos. Si no se hace así, todos nuestros Reyes seguirán figurando como Reyes castellanos.
Alguien tiene que empezar a poner orden en la Historia de España. Este desorden de los números ordinales es clara evidencia de que la Historia de España está muy manipulada. El Reino de León es el único Reino español que en toda su historia jamás estuvo bajo la hegemonía de ningún otro Reino a pesar de que muchos manipuladores, llamados «historiadore s», demasiados, digan lo contrario.