La mitad más uno
El rincón | manuel alcántara
La s soluciones ideales parece que se agotaron en España a partir del siglo de Oro. Hay que preguntarse qué pasaría prescindiendo de los inútiles que viven del tinglado político. Mucha gente que no ha servido para otra cosa se dedica a servir a la colectividad. Sobran ministros y ministerios, pero a veces confundimos a los titulares con los edificios, ya que no hay nada más parecido a un señor excelentísimo que no sirve para nada con el inmueble que le aloja. Todo será soportable si ambos -”el señor o la señora ministro-” se estuvieran quietos, pero no sucede así: o hacen viajes o hacen reformas. Suprimir cargos públicos supondría un alivio para la Hacienda pública. Hay más escoltas que amenazas y más secretarios que secretos. Quizá el deterioro económico que amena za no sólo con hundir la Bolsa sino la vida de muchos españoles podría frenarse algo señalándole la puerta de salida a alguna gente. Es la misma por la que entraron, pero podrían producirse aglomeraciones. Como todos los partidos han colocado a los suyos, ahora todos son nuestros, y como nadie cree en nada se ha producido una crisis de credibilidad. «Falta pueblo y sobra gente», que dijo un poeta. El CIS destapa el malestar contra el Gobierno, pero no acaba de tirar de la manta, y los sindicatos, que han ejercido una paciencia tan admirable que llegó a ser incompatible con su misión, están dispuestos a salir a la calle por las reformas de las pensiones. Acaso haya un problema previo: antes de salir a la calle hay que poner en ella a la muchedumbre de inútiles que creyeron que la mejor agencia de colocaciones era el carné político. Sobran la m itad más uno. Ese en el que están pensando.