Tahúres
Al día | carlos carnicero
Como ahora mismo, en este mundo globalizado no es muy fácil esconder las cosas importantes de la vida, hemos sabido gracias al The Wall Street Journal que en Nueva York se celebran cenas de los tahúres del capitalismo para decidir, mientras degustan un whisky fuera de edad, en qué va a consistir su próxima apuesta. Los responsables de grandes hedge funds (fondos de riesgo) decidieron atacar al euro hace quince días al considerar que con enormes apuestas de dinero, podrían bajar su valor hasta situarlo a la altura del dólar a finales de año. Esos días saltaron las alarmas en los mercados financieros y en España, Portugal y Grecia.
Ahora, los mismos mercaderes la han tomado con la libra esterlina, porque es sus particulares análisis se dan las condiciones de debilidad en la economía británica para aprovechar las coyuntura e incrementar sus fortunas sin mayor esfuerzo que apretar el botón y poner en circulación sus capitales. Algunos ingenuos pensamos que cuando los estados soberanos acudieron en auxilio de los bancos e instituciones financieras que con su conducta irresponsable habían puesto el sistema al borde del abismo, habrían tomado nota. Y las medidas que se esbozaron en las reuniones del G-20 fueron una llamada a la esperanza que quedó fallida. Vivimos en un mundo capitalista en el que la suerte de las pequeñas empresas, de los ahorradores y de los trabajadores, depende de unos desalmados que luego dan conferencias en las universidades para explicar lo fácil que da oportunidades el capitalismo. Todo esto tendría solución si los países democráticos establecieran unas tasas sobre las operaciones especulativas que limitaran las ganancias y las hicieran más difíciles. Lo que está claro es que si no se ponen cotas a la actuación de estos individuos, ellos serán cada día más poderosos y las democracias más débiles.