LETRA PEQUEÑA
Igualdad
La igualdad entre los sexos, es un concepto magnífico que corre el riesgo de desvirtuarse si no se criba en la ceranda del sentido común. Porque si se extrema la pretensión de equiparar lo disímil, es fácil incurrir en la estridencia y en el disparate. La aplicación estricta de los criterios de igualdad al funcionariado público es un logro objetivo poco cuestionable. Pero si no se hacen las excepciones necesarias, la rigidez de la norma conduce al absurdo. Es el caso, por ejemplo, de los funcionarios de prisiones, cuyo sexo no se tiene en cuenta a la hora de programar los destinos a las cárceles masculinas o femeninas. Si por pura racionalidad no se han considerado posibles las cárceles mixtas, que generarían una conflictividad inconveniente, no parece lógico que haya funcionarias en las prisiones masculinas ni al contrario.