LETRA PEQUEÑA
Injusto
El Prestige, el buque petrolero que se accidentó el 13 de noviembre de 2002 y acabó hundido a unas 150 millas de la costa de la Muerte. El crudo llegó a la orilla y dio lugar a la mayor y más destructiva marea negra de la historia de este país. Ahora se celebrará en La Coruña el juicio para depurar las responsabilidades que se derivan de aquel suceso, con un único acusado: el capitán del barco, para quien se piden 12 años de cárcel por un delito contra el medio ambiente y otro de daños en espacio natural protegido. También se exigen fuertes indemnizaciones a las aseguradoras. El planteamiento judicial es manifiestamente injusto: la mayor responsabilidad corresponde a quienes se lucraban del transporte de petróleo en un navío viejo e inseguro que ponía en riesgo la vida de sus tripulantes. Y esa responsabilidad quedará impune.