Diario de León
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La labor social y educativa del centro Cosamai

A medida que uno va cumpliendo años, se acumulan en la mente y en el corazón recuerdos agradables y satisfactorios que han ido aconteciendo en el camino de nuestra vida. Dicen los psicólogos que es más vital vivir el presente y planificar el futuro. Lo pasado, pasado está y no podemos anclarnos en aquella etapa. Pero desde luego, lo que sí es bueno, es el recuerdo de situaciones, en las que uno se ha sentido cómodo y a gusto. Esto es precisamente lo que yo quiero hacer hoy en esta carta.

Se me agolpan en la mente, aquellas muchas visitas que realizaba al Centro de Educación Especial Santa Mª Madre de la Iglesia (Cosamai). Me estoy remontando a los años 80, cuando regían los destinos los Hermanos Holandeses. Prácticamente fue en aquellos inicios en los que desde Cáritas se organizaban campañas económicas para ayudar a sacar adelante este proyecto social y educativo que ya apuntaba muy buenas maneras de objetivo y de gestión. Esa comunidad de religiosos, derrocharon todo su saber y buen hacer en bien de estos niños deficientes, para situarlos en la vida como seres humanos, aunque con todas sus limitaciones. Aquellas jornadas de puertas abiertas eran como un balcón a la población, a la ciudad, para entrar por un día en la vida de estos muchachos, incluida la comida campestre y la tómbola, que siempre tocaba, y el circo que amenizaba Juanma.

Podíamos ver el rostro de felicidad y satisfacción de estos niños y especialmente cuando hablabas con ellos y te interesabas un poco por su vida. Hemos sido testigos fieles de frecuentes visitas. Vemos el cariño que ponen los cuidadores y educadores en el trato con los residentes. Y es que como les decía don Hortensio Velado, el trabajo que desarrollaban, aparte de recibir el salario correspondiente, era también vocacional y por este motivo mucho más gratificante.

Los últimos años ha pasado a depender de la Diputación Provincial, se ha funcionarizado, pero, y esto es bueno y lo más importante, no ha perdido sus principios sociales y educativos en una población tan necesitada de afecto y cariño como son los niños-as, jóvenes con deficiencia psíquica y física. Y para demostrar esta dedicación. Esfuerzo y empeño en la tarea, su actual director Casimiro Bodegón, un gran profesional, está dedicado las 24 horas a la atención y cuidado, pues precisamente fijó su residencia en el centro, un buen ejemplo de servicio pleno y de funcionario ejemplar.

Además tanto la presidenta de la Diputación Provincial, Isabel Carrasco, como el diputado de Bienestar Social, Francisco Castañón, no han escatimado esfuerzos económicos y materiales para que todo ello redunde en el bienestar y confort de los residentes.

Alfonso del Río Sánchez. Astorga 

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