Diario de León
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Irreverencias | C. chamorro

Hace frío en invierno y es noticia. Hace calor en verano y es noticia. Asombran los medios de comunicación, sobre todo las televisiones, cuando dedican no pocos minutos a contarnos esto. Nos explican que debemos evitar las horas punta de sol, ponernos a la sombra o beber agua, algo que sin su ayuda sólo los más avezados lograrían colegir. En las imágenes playeras se cuelan siempre en alguna cadena unos pechos al aire de una señora, innecesarias imágenes que sí que desprenden un cierto tufillo machista.

Qué canal de TV verían nuestros padres cuando nos insistían en lo más tedioso, y casi vergonzante, de los eternos veranos de antaño, cuando nos torturaban con la visera, -¡y no te la quites!- cuando practicábamos nuestro videojuego favorito: salir a la calle -¡cuando baje la fuerza del sol!-. Nos ponen nerviosos con las alertas de colores en un mapa del tiempo que no entiende nuestro sistema seudofederal. En invierno nos acongojan con la terrible e inesperada noticia de que nieva y nos enseñan imágenes de carámbanos que nunca habíamos visto y de personal poniendo las cadenas; cosas de otro planeta. Increíble. Además, los hombres del tiempo ya no son sólo eso. Adornan su histriónica previsión -suya del Instituto Nacional de Meteorología o de otro extranjero- con aspavientos y manoseos de nubes ficticias, agachándose cuando hace viento y dejando caer ambas manos con los dedos agitándose en grácil movimiento cuando amenaza lluvia. Teatralización de la realidad -que se da desde el Satiricón de Petronio hasta los políticos de nuestros días- que nos hace estar en ascuas. No sin antes desesperarnos cuando en nuestro León hace algo de buen tiempo y sale el hombre u hombra del ídem (¡ay!, Aído, cuánto te echaremos de menos, sin ti estas estupideces léxicas no se entenderán) para decirnos que por fin van a bajar las temperaturas, como si todos viviéramos en la Castellana, como si España fuera Madrid. Nos reiteran hasta el empacho el calor que tenemos, lo que sobrellevamos con paciencia, mucha más que cuando nos cargan con el paro, la falta de productividad, la deuda o nuestra ínfima capacidad de generar recursos del conocimiento (eche un vistazo a la marca de los electrodomésticos de su cocina). Antes, eso sí, nos han puesto unos entremeses dignos de El Caso (¿se acuerda?, y si no, pregunte) con un plano corto de la sangre de un asesinato o la terraza desde la que tiraron a no sé quién. Yo creo que en el fondo todo esto confirma que alguien cree que somos tontos, y lo peor es que seguramente está acertado. Explota un tom ate en Murcia y hiere gravemente a tres monjes o España funciona: eso sí sería noticia.

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