La opinión del lector
Porque ellos no se lo merecen
Escribo estas líneas después de leer la carta de la señora Mª Jesús Moro Sanchez. La escribo desde el dolor y la rabia, de quien sí conoció a la paciente y de quien sí conoce a la familia, de quien vio el deterioro y el sufrimiento en tan sólo tres meses de una bellísima persona y de quien vivió el dolor de su falta cuando nos dejó. Me pregunto cómo puede haber alguien que pueda juzgar sin conocer, porque lo que no ha dicho usted es que ni siquiera conoce a la familia. Mientras que los demás simplemente han llorado su ausencia en silencio, sin decir nada.
Creo que es algo muy gratuito dejar entrever que sólo les importaba el dinero, cuando ellos pagarían millones por tenerla, y si le quedaba un año, cinco o diez eso no lo sabemos pero hubiera podido despedirse de todos aquellos que la queríamos. Señora Moro: espero que reflexione sobre su postura porque no por defender a un compañero haya que echar porquería encima del resto. Solamente quiero que esto no vuelva a pasarle a nadie y, sobre todo, que sirva para decir que ellos no se lo merecen porque era su madre, su hija, su hermana… Esto es por ti.
Mª del Mar Trigal Fidalgo. trobajo del camino
Carta a Joaquín Sabina Señor Sabina: soy una de tantos seguidores y admiradores de la música que usted hace, que sé que somos legión. Sus canciones, desde el comienzo de su carrera en el año 78, han sido todo un referente para la gente a la que nos gustan sus letras llenas de contenido, inteligentemente escritas, así como la música que las acompaña y que, en cuanto las oímos, sabemos que llevan su sello.
Por la prensa sé que el pasado sábado ofreció un concierto en el Estadio Iberoamericano de Huelva, después de 10 años sin actuar en esa ciudad. En esa ocasión usted no sólo se limitó a interpretar, me consta que magistralmente, sus temas conocidos por todos. También aprovechó la ocasión para dedicar algunas desafortunadas frases a los sevillanos, para ganarse al público onubense, mofándose de nosotros.
Sí señor Sabina, yo también soy sevillana y, como tal, me siento dolida cuando alguien hace crítica sin fundamento, o declaraciones totalmente fuera de lugar, con los trasnochados tópicos de siempre. Usted es muy libre de preferir las Fiestas Colombinas o las que más le gusten, pero ello no le da derecho a arremeter contra una ciudad (llámese Sevilla, Almería, Cádiz, o cualquier otra) para congraciarse con otra.
Me consta que, entre el público asistente, no sólo acudieron a escucharle onubenses, también acudieron muchos sevillanos que eligen ese maravilloso litoral para disfrutar de sus vacaciones, que no creo que estuvieran de acuerdo con esa forma de actuar ni le reirían esas «gracias». Otra cosa que debe tener en cuenta es que el próximo 11 de septiembre tiene previsto un concierto en el Auditorio Rocío Jurado de Sevilla, y ya veremos si el público le va a tener en cuenta esas salidas de tono. Sé que lo que le estoy diciendo en esta carta, igual le importa un c…, pero, al estar en una democracia, tengo derecho a expresar mi opinión, aunque en este caso no sea de su agrado. Cuando actúe en nuestra ciudad, ¿contra qué ciudad andaluza o española va a arremeter, con una de sus «ingeniosas» frases? Yo, en su caso, me dedicaría a cantar, y no a decir tonterías y crear malestar entre unas ciudades y otras.
M.ª Carmen Fernández Bañuls
Los fósiles leoneses Pero, ¿qué nos pasa a los leoneses? Resulta que ahora —es un decir— acabamos de descubrir, gracias a un paleontólogo aficionado, que nuestra hermosa, rica y abandonada provincia, además, es «una mina de fósiles, algunos de hace 520 millones de años. Muchos de ellos únicos». José Vicente Casado sueña con exponer sus miles de fósiles en un museo especializado. ¿En León, tal vez? No pierdas el tiempo chico. Continúa ofreciendo tus tesoros a «Alemania, Austria, Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia», ellos sabrán apreciarlos y ponerlos en valor. Aquí, en nuestra inculta y adocenada tierra, lo más que puedes conseguir es que «la Universidad de León y Ayuntamientos como los de La Pola de Gordón y Los Barrios de Luna...» intenten «frenar el expolio», porque, al parecer hay gentes que sí aprecian y valoran nuestras postergadas y desatendidas riquezas y, al igual que tú, recogen de la tierra generosa lo que nadie quiere. Por si no se les hubiera ocurrido a nuestras insignes autoridades —guardianas, que no aptas para desarrollar el territorio a ellas encomendado— les sugiero cercar los montes, laderas y valles de la provincia para evitar los ladrones; siempre les resultará más barato y, sobre todo, menos cansado, que ponerse a buscar y construir un espacio para museo, contratar personal, hacer trabajo de campo y, total ¿para qué?, porque, retomando la gloriosa frase, que no puedo evitar que me produzca ardor de estómago y por eso necesito vomitarla a menudo, ¿a quién pueden interesar los Reyes Leoneses?
Ara Antón. León