Vendimias de septiembre
Fuego amigo | ernesto escapa
Una vez metidos en la rueda del nuevo curso, cada cual va dando cuenta de lo suyo, aunque nunca falte quien se entretiene durmiendo los asuntos ni el pispo de turno, que pesca como nadie en la corriente. Lo que no trae cuenta en ningún caso es hacer el Tancredo, como el ministro Sebastián con la minería. Porque hasta los más pacientes acaban hartándose y te sacan los colores por soltar millones sin mirar dónde caen. El carbón no admite bromas, como los pedáneos con el hospedaje de los barriles nucleares. La marcha negra se contagia y salta cuencas, de Laciana a Guardo.
Quienes no conocen la urgencia son los intérpretes del abrazo de las Cajas, que siguen con la cúpula empantanada, después de encontrar el atajo de un presidente provisional para ir tirando. Cobran por la demora y en el retraso está su lucro. Un verano de vetos cainitas y ofrecimientos solapados ha llevado a los negociantes a no fiarse ni de su sombra. Hablo del sainete de la fusión entre Caja España y Caja Duero, que parece que ya se aproxima a su estrambote. Los descartes del decreto regulador, sumados a los tachones del rencor, han ido reduciendo las opciones al colmo de lo peregrino. De manera que ya no es la valía sino la irrelevancia lo que más puntúa. Si jugaran con su dinero, allá ellos, pero resulta que en este caso no están ahí por el capital, sino por el interés.
Más prisa se ha dado el secretario socialista Óscar López, una vez que colgó la bicicleta, en renovar la flota de sus candidatos capitalinos a las próximas municipales. La ausencia de primarias ha limitado el proceso a unas cuantas pejigueras, entre las que se cuenta el conato de mandar a las urnas al delegado Alejo y a más de un subdelegado del gobierno. Con todo, las novedades mejoran lo malo conocido y hay ciudades donde por fin puede aventurarse que habrá partido. La panoplia de candidatos desmiente por la cabeza el principio de paridad, que se reserva para las listas, y está pendiente en Segovia de que se resuelva la criba de la capitalidad cultural europea. El alcalde Arahuetes ha vinculado su candidatura de momento a que la ciudad del acueducto pase el primer corte. Tampoco podía faltar en este trámite la melonada de turno. En Salamanca, un medio habitualmente indocumentado atribuyó al candidato Enrique Cabero la condición de hijo del geógrafo bañezano Valentín Cabero, aprovechando el infundio para buscar tres pies al gato. Salam anca no es Singapur y el profesor ahora candidato ya fue la cara visible de su capitalidad cultural europea, pero parece que cualquier trapacería vale cuando se acercan las urnas. Que el invierno y las nieves amortigüen lo que nos queda por ver.