Tocata de gaita
Historias del reino margarita torres sevilla
Afirman los expertos que la gaita es instrumento remoto y antiguo. Para un os, mesopotámico, para otros, indio, y no faltan los que la consideran romana. Por seguir con el introito histórico, cuentan que el tirano emperador Nerón era un auténtico experto en tocarla. Aunque a la cabeza se me viene el nombre de algún político leonés de idéntica miopía, hoy por concertistas de gaita me referiré a ciertos miembros de la Xunta de Galicia por sus decisiones últimas.
Los gobiernos de Asturias (PSOE), de Castilla y León (PP) y el nacional, se han unido en Europa para evitar la muerte de las cuencas mineras asturleonesas y palentinas. Mas hete aquí que, desde el otro lado del Cebrero, en el seno de esa comunidad autónoma hermanada con nosotros a bombo y platillo en la Macrorregión Europea neonata, llegan tocamientos de gaita de la mano del actual director general de Industria de Galicia. Desea el alto cargo, según recogen los medios de comunicación, que no se prime al carbón nacional, caro y contaminante. Hasta el Supremo, al Tribunal de Luxemburgo si fuera necesario, se acudirá para exigirlo. De momento, el director general y los alcaldes de Cerceda y As Pontes se han reunido con Eric van Ginderachter, que se encarga de la Unidad de Ayudas de Estado en el sector de la energía, en nombre de la Comisión Europea. Al cerrarse el encuentro, los tres españoles anunciaron su oposición a las ayudas a favor del sector del carbón.
Cierto que las térmicas gallegas se ubican en las dos poblaciones mentadas, y que funcionan con carbón de importación, pero no menos evidente que la poblemática de este sector tanto afecta a Europa, en su conjunto, como se normativiza desde España. El alcalde de As Pontes considera que el Ministerio de Industria no les dejará tirados, el de Cerceda ha solicitado la inclusión de ambas en el decreto regulador o que, en su defecto, figuren como sustitutas de la energía eólica cuando no haya viento. Consideraciones que merecen apoyo, por supuesto, pero no a costa de exigir que se cercenen las demandas leonesas, asturianas y palentinas que, por una vez, y que sirva de precedente, hermanaron a los gobiernos de Asturias, Castilla y León y España ante Europa. Intereses gallegos y leoneses no resultan incompatibles, si se busca el entendimiento.
Si estas líneas llegan a Santiago de Compostela en este Jacobeo 2010, desearía que el director general de la Xunta pensara, como berciano, que esos hombres valientes que llegaron a León entre aplausos, vítores y arropados en cariño, esos mineros y sus familias, ya del Bierzo o de Laciana, luchan por el futuro de nuestros valles, de nuestra provincia que, al menos en el DNI, también es la suya por nacimiento. León y Galicia siempre han sido territorios próximos, no busquemos choques de cornamentas absurdos, ni tocamientos de gaita sin sentido en un momento crucial para el noroeste de España, periferia de la riqueza nacional y europea. Qué no opinará Bruselas de estas primeras disensiones e n el seno de la famosa Macrorregión-¦ Porque mientras que en Alemania los germanos caminan a una, aquí cada uno tañe a diferente son. Lo dará la tierra, supongo.