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felipe ramos
León

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L lega la precampaña y los partidos políticos se preparan ya para la carrera electoral. Es el momento de posicionarse y, sobre todo, de marcar distancias con el otro si se está dentro de un pacto de gobierno. En esas está la UPL, que ha decidido lanzarse al ataque contra su socio de gobierno en el Ayuntamiento de León y ahora critica donde antes callaba. Los leonesistas han encontrado en una obra la excusa para criticar con dureza a su socio el PSOE. No es el tranvía, ni el Palacio de Congresos ni otra gran obra, ha sido el parque de Pocoyó en Papalaguinda el que ha abierto fisuras en el pacto municipal. Que la reforma del paseo ha sido, es y será polémica no se le escapa a nadie. Todo empezó, dice ahora la concejala Gema Cabezas, porque el alcalde de León quiso quitar de ahí el rastro, que es tanto como decir: vamos a hacer una obra, pero poco importa cual. Lo dice ahora, pero calló antes y asintió después. Lo que no le ha gustado a la UPL es que el otrora gran paseo de la ciudad, santo y seña de la entrada de la capital leonesa junto al puente de los Leones, se convierta en el parque de Pocoyó. Ese no era el proyecto que habían pactado Javier Chamorro y Gema Cabezas con el alcalde Francisco Fernández, pero éste decidió variarlo y ahora el paseo de Papalaguinda va camino de convertirse en el paseo de Pocoyó o habría que decir en el paseo de... porque lo digo yo.

Y es que de las palabras de la concejala leonesista, de quien dependía la obra en un primer momento, se desprende que el alcalde decidió la remodelación de Papalaguinda, porque lo digo yo; inició un proyecto, porque lo digo yo; lo cambió, porque lo digo yo; y lo volvió a variar, con la obra ya adjudicada, también, porque lo digo yo. Tanto yo, ha acabado por molestar a la UPL, que ha decidido desprenderse de una obra que no quiere y de la que dice no sentirse responsable. Puede que les asista la razón, pero llega tarde, porque desde el principio acataron el porque lo digo yo. En la gestión política, cuando uno está al frente de equipo de gobierno, no vale quitarse de en medio cuando algo no gusta; en un pacto, uno asume la subida del IBI, el tranvía y el parque de Pocoyó o sino lo rechaza y lo vota en contra en Pleno. Eso no lo ha hecho la UPL. Como tampoco lo han hecho Jesús García Flórez (PP) y Manoli Ordás (PSOE) en Villaquilambre, que con sus votos, sustentan a un alcalde que tiene en jaque a los trabajadores de la basura, por sus «impagos». Ya lo dice el refrán: «Tanto peca el que mata, como el que tira de la pata».

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