LA 5ª ESQUINA
Los espíritus de la Navidad
A los difuntos se les pone plato en la mesa el día de Navidad. Marcial Gondar, en su libro Romeiros do alén (Peregrino s del más allá), dice que las almas de los muertos se mueven sobre todo en este mundo, que están junto a nosotros como interlocutores de lo cotidiano, pero con un rango más elevado de lo que fueron en vida.
En la Nochebuena de 1912 nació Ramón Carnicer en Villafranca del Bierzo y en las Navidades de 2007, poco antes de que acabara el año, murió en Barcelona. Sus últimos pensamientos le trajeron al Bierzo, a la calle de la Libertad y a una casa frente a la ferretería de Eladio Pispís, donde pasó su infancia; ese árbol dorado que siempre brotó en su corazón y al que volvió, inevitablemente, al morir-¦
Desde aquel instante, el espíritu de Ramón vaga por estas tierras, junto a otros difuntos de la gran parroquia berciana. Sus almas tienen mayor presencia en los hogares cuando llega la Navidad. Este año, la Santa Compaña berciana -bajo el muérdago y con un vaso de mencía-, discutió sobre la crisis de la minería, el paro, el recorte de las pensiones y las elecciones del año que viene. A propósito de los comicios, Carnicer recordó a Pepe Amapola, que llamaba «discutinios» a los escrutinios electorales, por ser más realista y de familiar entendimiento.
Sobre los papeles de wikileaks, Antonio Pereira dijo tener noticias sobre León. Aunque no se había filtrado el nombre del candidato del PP en la capital, ni tampoco la opinión de Moratinos sobre la presencia de Ismael en Ponferrada, descubrió en letra bastardilla y en folio vuelto, que a Fernández de la Vega le gustaba el botillo y el prieto picudo, sobre todo el tinto de Pardevalles.
Valentín García Yebra, opuesto a la deconstrucción de la Navidad con mas liebres electrónicas -”y más cuando la luz está a punto de subir-”, quiso recitar un poema antiguo (no de la época de las comparaciones homéricas) que recordara la tradición familiar de estas fiestas. Con la parsimonia de un académico, recitó: «Al portal no dejaron / entrar a las suegras; / que donde ellas asisten / no hay noche buena». Pereira, atento a repicar sobre nefastas trinidades familiares, añadió un refrán que le había oído a Balbino Alvarez de Toledo, en la ferretería de Castelao. Decía así: «Suegros, yernos y cuñados juntos-¦ difuntos».
El ritmo monótono de las urbes, donde se dedica la mayor parte del tiempo al consumo, se rompe en estas fiestas para congregar a concejo a viejos y jóvenes, presentes y ausentes, en un ejercicio de palabras, gestos, afectos y desencuentros que es el mejor patrimonio de la Navidad... Había que hacer algo.