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León

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Cuerpo humano y sociedad

C uando pensamos en la estructura y funcionamiento de nuestro cuerpo, encontramos algunas claves de cómo debería ser una sociedad. Las células son las unidades básicas y durante su maduración, van adquiriendo funciones específicas. Agrupadas con otras forman órganos, sistemas y todo ello, al individuo.

En la sociedad, cada uno de nosotros constituimos la unidad fundamental. Según vamos madurando, adquirimos funciones específicas para distintos órganos y así asegurar su adecuado funcionamiento. Además tenemos una valiosa peculiaridad, la del pensamiento (alma/espíritu). También existen sustentaciones en forma de fronteras y normas básicas, que estabilizan y protegen órganos vitales, evitando daños por golpes que pudieran darse. El gobierno, la justicia, la sanidad, la educación y las fuerzas de seguridad; constituyen es os órganos vitales de una nación. Cuando esos órganos no funcionan debidamente, la sociedad lo padece con deficiencias más o menos graves e incluso pueden poner fin a su existencia. Todas las mujeres y hombres realizan importantes funciones, preparándose dentro de esas normas básicas de funcionamiento, en libertad. Si existiesen actividades o crecimientos descontrolados y anárquicos, se producirían deficiencias más o menos graves que llevarían a la destrucción de esa sociedad y por tanto, de ellos mismos. Todas las acciones tendrían que ir encaminadas a crear estímulos, filtros, defensas, educación y respuestas adecuadas; ni más ni menos. Cuando algo puede ser lesivo, reconducirlo. No se deb ería hacer destrucción, eso siempre lleva consigo a individuos sanos. Todo lo destructivo, aunque sea para evitar males mayores, acaba con lesiones graves o deficiencias permanentes. El pensamiento nos hace diferentes al resto de seres vivos, incluso de la mayoría de primates que se quedaron, se quedan y se quedarán sin él. Deberíamos potenciar una serie de valores que dignifican y evitan la degeneración de la sociedad. Estos no pueden ser otros que los humanos, los humanitarios.

Nuestra existencia como seres vivos sin más, es demasiado efímera y como seres humanos, nos damos cuenta de que ese paso es fugaz. Para que la existencia de la sociedad no sea tan veloz y perdure en el tiempo, deberíamos sacar lo mejor de cada uno. No se puede olvidar que, aun teniendo la capacidad de descubrir muchas cosas, sabiéndolas también nos informan de lo microscópicos que somos dentro de la inmensidad del universo. Deberíamos reflexionar, no tanto en lo que descubrimos y vemos, si no un poco más allá .

Luis F. Terrón (Médico de

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