EN BLANCO
Mal del mitin
Por exigencias del calendario resulta normal comenzar el año transitando por el trillado camino del tópico, referido en este caso a la panoplia de buenos propósitos que sustentan la épica de la gente común. Dentro del hit parade destacan, como de costumbre, la habitual intención de aprender bien inglés, el dejar de fumar de una puñetera vez y adelgazar hasta unos parámetros estéticos compatibles con el reverenciado trasero de Lady Gaga. Una suerte de ¡Viva todo! que dependerá finalmente de la constancia pero también de la suerte, esa pícara señora que lo mismo nos suelta el premio gordo de la lotería que una teja en la cabeza. El curso correspondiente al 2011 ofrece grandes posibilidades para la comedida costumbrista ya que, para mayo, se anuncia la tormenta perfecta en forma de elecciones municipales. O dicho en otras palabras, un pressing catch entre Isabel Carrasco y Francisco Fernández, ambos políticos de muchas prendas y virtudes. Y en el transfondo de los comicios, la previsible cachetada al presidente Zapatero, hombre considerado en la actualidad como un peligro similar al de encontrarte por la calle con un colectivo de artistas experimentales.
Pronto nos veremos afectados por el llamado mal del mitin, una pandemia que será comidilla obligada en todas las tertulias y barras. La avalancha de argumentos ideológicos nos llevará casi sin transición a salir de Herodes para entrar en Pilatos, todo ello en un panorama de demasías y apretones de ortodoxia política. Así que resulta conveniente buscar un rincón neutral e insonorizado contra la artillería verbal y aguardar a que el jurado se retire a deliberar a pie de urna. Así iniciamos los leoneses el 2011: peinados, vestidos, calzados y a la Virgen encomendados.