IRREVERENCIAS
El Pacífico
Parece que estamos asistiendo de forma inevitable a un nuevo perfil mundial dominado por Estados Unidos y China. Incluso hay quien ya habla de un mundo poseuropeo, en la que las desavenencias y desequilibrios -en lo que España es experta- y el artificio social de la UE han contribuido en gran manera, a pesar de la influencia alemana, francesa o británica. El futuro mundial se está comenzando a escribir en el Pacífico, mientras los europeos seguimos mirando nuestros ombligos, o sea, cada país el suyo. Así, se da la paradoja de que España, como miembro de la UE, padecerá esa pérdida de influencia de un continente viejo en todos los sentidos, sin haber llegado nunca a ser realmente europea. Da la impresión de que nos hemos subido a un tren cuando este ya caminaba por una vía muerta y aminorando la velocidad. Y, así, parece que sólo sabemos mirar al pasado, pero no como eruditos de una historia enriquecedora y de la que aprender, sino de forma interesada, reiterativa y torticera.
España, y dentro de ella León, tendría que reaccionar de la única forma posible. Dice acertadamente Emilio Lamo de Espinosa que todo hace sospechar que democracia, mercado y ciencia son las tres instituciones centrales articuladoras del mundo de modernidad avanzada. Tenemos democracia y hay un gran mercado esperándonos. Ya hace unos años compartí cenas y comidas con Ramón Tamames, dirigiendo sendas cátedras de verano en una tranquila ciudad, él de lo suyo y yo de lo mío. Este mal aficionado a la economía trató infructuosamente de convencer al profesor Tamames de la importancia de la economía productiva basada en la innovación y la tecnología aplicadas como base de la riqueza futura, a lo que él me insistía una y otra vez en que España es un país de servicios y de que las economías modernas tienen ahí un filón.
España se ha convertido en un país de servicios, y así nos va, con perdón del profesor. Con León ocurre otro tanto de lo mismo, aunque tenemos algún rayo de luz con empresas biotecnológicas y de TIC. Si somos listos y apostamos fuerte por ellas es posible que León tenga salida al mar , pero por el Pacífico.