EL AULLIDO
Vaqueros
John Wayne ha regresado, ha aparcado su caballo, ha dado una rueda de prensa y ahora dice que es de centro. Dice que quiere volver a ser la pistola más rápida de la ciudad. Dice que desea defendernos de los cuatreros municipales del PP-PSOE y de los forajidos de Valladolid. Dice que esta vez su partido, el PAL-UL, va a erigirse en decisivo, incluso llave, a la hora de dilucidar quien será el nuevo sheriff del consistorio... Y, lo que resulta aún más insólito, amenaza con ser moderado.
Sabido es que nuestro volcánico John Wayne, el que fuera lenguaraz fundador de la UPL, el que luego desertó de su partido porque él o tiene cargo o nada -hay quien no ha nacido para ser militante de base- se ha caracterizado por una personalidad convulsa que, cuando menos, llamaba la atención. Pero ahora va y se nos convierte a eso de ser de centro, lo cual equivale a que los indios sioux nos vengan con que quieren ir a Eutherpe con corbata a que la gran Margarita Morais les apunte a clases de piano.
Les confieso que me encanta el discurso de rodeo de nuestros aspirantes a políticos municipales: todos aseguran que van a montar potros salvajes sin montura, todos son los mas duros, los más aptos y mejores salvadores, y no sé que tendrá esa droga dura que es el poder pero cada vez hay más aspirantes (Miguel Hidalgo, el que fuera gran cowboy de Villaquilambre, también acaba de apuntarse a esta peli con ruido de espuelas y pistolas que es la batalla política por la ciudad de León).
Pero creíamos que el regreso de John Wayne lo iba a volver todo más divertido y esperpéntico gracias a su consabida desvergüenza discursiva, a su gusto por el pasote, a los CDs con descojonante música electoral, y a que hasta pareciera que en sus silencios había faltas de ortografía, pero no... Señoras y señores, se ha hecho de centro. Promete reformarse y moderarse. Y uno no sabe si eso le proporcionará votos, pero lo que está claro es que va a hacer de esta campaña electoral el aburrimiento padre. Necesitamos en campaña menos centrismo y más efectos especiales, streep teases, tramas y complots, bufones populistas, escándalos sexuales y hasta un watergate leonés para que los que hemos pagado la entrada no bostecemos al ver la misma peli de siempre. Y en este sentido qué duda cabe que nuestro John Wayne ha sido aquí lo más divertido e insólito que hemos tenido nunca cortando el bacalao.
Señores políticos: hay crisis y el respetable, al menos, se merece reír por no llorar. Necesitamos titulares imaginativos y candidatos que sean pura carne de tabloide... Ha vuelto John Wayne a la película de vaqueros que es la política municipal leonesa. Dice que quiere ser nuestro sheriff pero, a estas alturas, cuesta trabajo no verle en otro papel que no sea el de cazarecompensas. Viva todo.