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ANTONIO PAPELL
León

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Quizá fue inevitable, pero el anuncio de Rodríguez Zapatero de que ya había tomado una decisión sobre su futuro, aunque se la reservaba hasta que decidiese publicarla, abrió como es natural el repertorio de las ambiciones y de las especulaciones.

Posteriormente, la remodelación ministerial de octubre, que llevó a Rubalcaba a la primera vicepresidencia, abonó la tesis, sin contrastar en absoluto, de que aquel era un gesto de significado sucesorio: Rubalcaba, nueve años mayor que Rodríguez Zapatero, se convertía en predestinado delfín, dispuesto a tomar el relevo en cuando el líder socialista formalizase su decisión.

En un cierto momento, Rubalcaba, un personaje de suma brillantez y con una gran capacidad de comunicación con todos los auditorios, apareció como la tabla de salvación del socialismo al borde del naufragio, pero pronto han ido apareciendo sucesivas reacciones en el seno del aparato que cuestionan la inexorabilidad de aquella secuencia. Y las generaciones emergentes han comenzado a reclamar su derecho a ser ellas las que piloten la sucesión, en vez de los representantes del «felipismo», con Rubalcaba a la cabeza.

Carme Chacón es, desde hace tiempo, uno de los valores emergentes del PSOE. Diputada por Barcelona, fue desde el primer momento miembro de «Nueva Vía», el grupo que llevó a Zapatero a la secretaría general del PSOE en el 2000. En aquel XXXV Congreso, fue elegida secretaria de Educación del PSOE. Sucesivamente fue vicepresidenta del Congreso, ministra de Vivienda y, desde abril del 2008, ministra de Defensa. Está además magníficamente colocada generacionalmente para aspirar a la sucesión: es veinte años más joven que Rubalcaba y once años más joven que Zapatero. Y, como es natural, Chacón ha ido posicionándose manifestando su apoyo a Zapatero, su mejor candidato para una tercera legislatura, y dejando caer que si Zapatero renuncia, la sucesión habrá de dirimirse en unas elecciones primarias. La declaración contradice lo filtrado hace unas semanas por Ramón Jáuregui, quien describía un escenario falso en que, en este supuesto, Ferraz optaría por Rubalcaba casi por aclamación.

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No es en absoluto descartable que Chacón encuentre algún competidor de su propia generación. En el desayuno mencionado, la ministra manifestó que este país está preparado para asimilar a una presidenta del Gobierno y a una catalana; a ello han respondido Alfonso Guerra, para decir que «España está preparada para cualquier líder», y el presidente extremeño Álvarez Vara, para manifestar que también España está preparada para un presidente extremeño. De cualquier modo, una vez que han sido fijadas las posiciones, se equivocaría el PSOE si hiciese de la cuestión sucesoria el gran motivo de distracción en una hora en que la sociedad espera de los políticos trabajo y desprendimiento para acabar de salir del pozo en que nos hemos hundido.