Las medidas de un Gobierno desnortado
En los últimos años, cuando la falta de ideas en el gobierno de turno era difícil de ocultar, los grupos de la oposición se apresuraban a exigir un -˜pacto de Estado-™ sobre determinado asunto de relevancia. En ocasiones, la exigencia se sustentaba más en la coyuntura política que en la necesidad o conveniencia de tal pacto. Pero, en otras ocasiones, un acuerdo de este tipo no es sólo necesario sino imprescindible. Se comprueba ahora con ocasión de la crisis energética que se ha disparado por la convulsa situación que se vive en el norte de África. La ausencia de un -˜pacto energético-™ ampliamente consensuado, que partiera de la realidad de nuestra evidente y peligrosa dependencia energética y que definiera claramente las estrategias a seguir, ha derivado en una lluvia de medidas improvisadas como las que ayer aprobó el Consejo de Ministros y que desnudan el desconcierto de un Gobierno desnortado. La adopción de esa veintena de medidas, capitaneadas por la polémica decisión de reducir temporalmente a 110 km/hora el límite de velocidad en autovías y autopistas, ha sido recibida con estupor por buena parte de la población que se pregunta cuál será la próxima ocurrencia.
El complejo marco territorial de nuestro país, donde chocan intereses tan diversos, complica la puesta en marcha de algunas de estas iniciativas como ya se está viendo con los recelos de algunas comunidades a poner en práctica la reducción del 5% en el precio de los billetes de los ferrocarriles de cercanías y media distancia. De absurdas se califican otras de las medidas como las ayudas anunciadas para esa especie de -˜plan Renove-™ de neumáticos. Un rosario de iniciativas inconexas que crea escuela en el juego del absurdo. Aquí, en Reyes Leoneses, se ha instalado un dispositivo de control de velocidad similar al que ya funciona en San Claudio pero que, a diferencia de éste, no tiene afán sancionador sino informativo. Se trata de saber a qué velocidad pasan los vehículos para después adoptar las medidas pertinentes... Se lo podían haber ahorrado. Bastaba con haber ejercido la vigilancia requerida desde hace años. ¿Cuándo dejará de hacerse política a salto de mata?