PANORAMA
Fin de ciclo
Una cierta acumulación de acontecimientos asombrosos insinúa con gran énfasis que nos aproximamos al término de no sabe bien qué, si de un ciclo político, si de la paciencia de los ciudadanos, si de la resistencia del país. Pero lo cierto es que estamos asistiendo a una tenebrosa conjunción política que, contra lo que es habitual, no permanece en las esferas celestiales de nuestra clase política sino que, esta vez, desciende a la tierra y produce un ostensible nerviosismo en la opinión pública En efecto, se está produciendo una grave crisis de liderazgo, causada curiosamente por el propio PSOE y no por el acoso de sus adversarios, que genera una gran desorientación en los cuadros, los electores y los simpatizantes socialistas. Este disparate en múltiples capas ha alcanzado el cenit con la suspensión del mitin de Vistalegre, que desde la llegada de Rodríguez Zapatero a la secretaría general del PSOE en el 2000 representaba el pistoletazo de salida de la campaña electoral previa a todos los hitos electorales. Suspensión que ha incrementado la sensación de débacle en el aparato socialista, ha desconcertado a las bases y ha disparado las especulaciones y los rumores. Ciertamente, el vicesecretario general José Blanco ha dado oficialmente explicaciones que argumentan esta cancelación: el partido quiere «subrayar el carácter municipal y autonómico del 22-M» y «reforzar la programación de actos de ámbito territorial», pero a nadie se le escapa que la rectificación trata de enmendar un error previo: el de haber lanzado prematuramente el debate sucesorio, o el no haberlo cortado antes de que se aproximaran las elecciones autonómicas y municipales.
El desgaste de Zapatero es un hecho objetiv o, contrastable en las encuestas y en la observación de los desarrollos analíticos que publican los diferentes medios. Es lógico por lo tanto que la oposición en general y el PP en particular hagan hincapié en este deterioro, que influiría en la gestión de la crisis económica, para ofrecerse como opción alternativa. A Rajoy le interesa, por tanto, conseguir que el gran debate preelectoral que se avecina verse sobre la situación general del país porque es en este ámbito donde tiene la mayor ventaja sobre sus antagonistas. Se entiende, pues, que el estratega Blanco intente conseguir todo lo contrario: que no haya debate nacional y que la campaña discurra sobre todo en los planos autonómico y local. Lo grave del caso no es sin embargo el conjunto de estas querellas ruines y misérrimas sino la evidencia de que, mientras la política se disuelve en su propia inanidad, los acontecimientos nos desbordan: mientras Blanco cavila sobre si son galgos o podencos, los trabajadores de Aena le preparan una huelga que podría acabar de arruinarnos y cuyo sólo anuncio ya nos ha generado un gran quebranto. El norte de África está en llamas, con grave riesgo para nuestro suministro de energía.... Es fácil de entender que la simple descripción del panorama nos conduzca directamen te a la melancolía.