EL RUBICÓN
Cosa de dos
L os políticos son la única especie que es capaz de decir, a la vez, una cosa y la contraria casi sin inmutarse. Y, además, lo hacen sin acritud, como decía el otro. Por eso son los únicos que ganan, incluso cuando pierden. No hay más que ver las respuestas que unos y otros dan a la encuesta publicada por el Diario de León. Ahí ganan todos y si la tozudez de los datos les lleva la contraria, los cambian a su gusto o los ponen en entredicho, pese a que reconozcan que reflejan una realidad política y social. La verdad, la única verdad es que la encuesta deja claro que la Alcaldía de León es sólo cosa del Partido Socialista y del Partido Popular, pero que será la UPL quien decida el nombre del alcalde. Y, en medio, la campaña electoral, que ya viene y en la que uno y otro, PP y PSOE, tratarán de convencer a los indecisos o a los que aseguran que se van a abstener, para que le den su apoyo y así ser el partido más votado y presentarse con esa credencial ante Javier Chamorro y que éste les garantice el voto. Pero ojo, porque Chamorro se afana en decir que esta vez sí está preparado para ser alcalde. Quizás demasiado tarde, salvo que el perdedor en esta batalla se la ofrezca sólo para fastidiar al ganador, como hiciera el PP a través de Mañueco y de alguno más, hace ahora cuatro años.
El resto de partidos no cuenta para lograr tan siquiera participación, porque sí está claro que los leoneses sólo quieren a PP, PSOE y UPL en su Ayuntamiento, pero sus votos van a ser decisivos para fastidiar a los grandes. En un resultado tan igualado, con un empate técnico como el que se dibuja, cada voto cuenta y al PP y al PSOE les van a quitar electorado. Las Ana Guada y María José Alonso, a los populares, y el Civiqus e IU, al PSOE. A la UPL le quitan todos, sobre todo los socialistas. Está claro: la Alcaldía es cosa de dos, pero un tercero será quién decida el nombre del ganador. Mira, como en el Madrid-Barça del miércoles.
Aunque donde quieren que todo sea cosa de dos es en Antibióticos. Allí el siempre democrático sindicato UGT, que dice defender a los trabajadores, informa ahora al comité que todas las comunicaciones que se envíen a la empresa serán confidenciales y no se podrán hacer públicas, ni siquiera en el tablón de anuncios. A eso se le llama democracia y defensa de los trabajadores. Sólo una pregunta: ¿en qué se diferencia eso de lo que hacía el sindicato vertical con Franco?. Entonces, también era cosa de dos.