CON VIENTO FRESCO
El pasado nos aguarda
Cuando Alfonso Arias, presidente de la D.O. de los vinos del Bierzo, exhortó a los congregado ante la cementera Cosmos la pasada semana, al final de uno de los siete maratones de Miguel Martínez Basurco, diciendo que estábamos allí no sólo por nuestros hijos sino por nuestros abuelos, me pareció que decía algo no paradójico, sino cierto. El paisaje que disfrutamos no es un hecho natural sino antrópico, es la consecuencia de la actividad continuada de nuestros antepasados, que han creado la patria, es decir, la tierra de nuestros padres: ellos abrieron calveros en los bosques, roturaron los campos de cultivo, construyeron pueblos y caminos, plantaron majuelos y viñas. Esa actividad de siglos, por ejemplo en el Bierzo, ha creado un paisaje humanizado, que constituye un lugar habitable en el que queremos seguir viviendo y legar a nuestros descendientes, mejorándolo todo lo posible.
La pretensión de Cimpor, de utilizar la cementera de Toral de los Vados como incineradora de residuos tóxicos, atenta contra ese pasado, además de constituir una amenaza a nuestra salud. Si se permite este atentado, cambiará el paisaje, y los usos tradicionales de la tierra -"las huertas, frutales y viñedos-" se verán drásticamente modificados. Incluso Cosmos, una cementera que abrió sus puertas en los años veinte del siglo pasado, ha sido integrado en él, pese a que dejado profundas cicatrices sobre algunos montes de caliza. No nos oponemos a que siga fabricando cemento, pero sí a la incineración tóxica. Todos estos días la empresa se ha callado ante las protestas y manifestaciones, pero el sábado utilizaba a los trabajadores como chantaje. Hubo un tiempo en que tal fábrica daba trabajo a trescientos y más operarios, hoy no llegan a cuarenta. No deseamos más destrucción de empleo pero éste no debe ser la escusa.
Hay otros muchos empleos en la agroindustria que peligran en caso de que se permita tal actividad. Por esa razón, en otros lugares, por ejemplo en Galicia el Tribunal Superior de esa comunidad le ha prohibido a esta empresa quemar residuos, alegando estar a menos de dos kilómetros de un núcleo de población. La Junta de Castilla y León debe dejar de marear la perdiz, con que va a mirar con lupa si la empresa se pasa o no en lo que quema de residuos y si tales residuos superarán o no determinados índices de contaminación. Cimpor pretende algo irresponsable y peligroso. No estamos en contra del progreso, pero como dijera el historiador Pierre Vilar en un famoso libro, no es lo mismo crecimiento que desarrollo. Queremos desarrollo, pero éste se cimenta en lo ya construido, en el pasado, sin destruirlo; deseamos no el crecimiento sino mejorar nuestra calidad de vida y legar una patria habitable.