Diario de León

Austeridad, diálogo, respeto y cercanía

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Emilio Gutiérrez ya es el séptimo alcalde de León de la Democracia y ha llegado a la Alcaldía casi en loor de multitudes. Quince concejales, además del mejor resultado de la historia de ningún partido en León, suponen todo un reto para el nuevo regidor. Los ciudadanos han depositado en el Partido Popular y en Emilio Gutiérrez, que llegó con la aureola de desconocido, su confianza para que mejore la situación de la ciudad y ayude a salir de la crisis. Y parece que lo ha entendido. «Vamos a gobernar por vosotros, con vosotros y para vosotros». Con estas palabras, Emilio Gutiérrez resumió ayer en su discurso de investidura cuál iba a ser el eje central de su acción de Gobierno: la vista puesta en los ciudadanos. No se cansó de repetir los mensajes de los que ya había hablado en la campaña electoral.

Gutiérrez habló de «cambio, cambio, cambio de forma de gobernar, de gastar y de relacionarse con la gente» y pese a su mayoría absoluta, casi aplastante tendió la mano a la oposición, de la que dijo espera que sea firme y seria, para gobernar desde el diálogo. Un diálogo que será otro de los pilares de su gobierno y un diálogo que dirige a todos y en todos los ámbitos. Diálogo con los ciudadanos y con los partidos de la oposición para sacar adelante todos los proyectos y para hacer una ciudad «más decente». En estos momentos de crisis, que se hace patente con especial virulencia en esa clase media, obrera, en el pequeño y mediano empresario, se hace aún más necesaria la política de la mano tendida, de la puesta en común de las ideas para lograr superar la actual situación. Los ciudadanos han hablado y lo han dejado claro: quieren cambio, quieren un giro a la situación. Otra forma de hacer política. En manos de los nuevos alcaldes, que ayer tomaron posesión, está en saber llevar a buen puerto aquello que los ciudadanos les han pedido en las urnas. Y en manos de Emilio Gutiérrez está el saber gestionar el mucho poder que la fuerza de las urnas le ha dado.

Es el momento de rebajar la crispación, pero sobre todo es el momento de las políticas austeras, pero dialogantes. Emilio Gutiérrez asegura que ha entendido el mensaje y, por esta razón, habla de trabajar por el empleo, por las políticas que reactiven la economía e insiste en que rebajará el IBI. Está por ver cómo va a conseguir todo esto, pero su prueba de fuego empieza ya, hoy mismo. El Ayuntamiento de León tiene un alto número de dedicaciones exclusivas y de personal de confianza. Por eso el nuevo alcalde, además de predicar, debe dar ejemplo. Reducir este tipo de gasto en el Ayuntamiento de la capital se antoja no sólo necesario para las arcas municipales, sino imprescindible. Esta decisión marcará el devenir de su política, casi tanto como su gesto de acercarse al centenar de indignados viene a demostrar hasta dónde Emilio Gutiérrez es capaz de llevar su idea del diálogo. Buen gesto el suyo de tratar de conversar con quienes estaban concentrados en la plaza de San Marcelo, y que no dejaron de insultar desde la calle durante la celebración del Pleno de constitución de la nueva corporación municipal. Unos indignados a los que Emilio Gutiérrez dejó en evidencia, porque mientras él les tendía la mano, ellos se la mordían a base de insultos. Se puede, es más se debe, discrepar pero debe hacerse sin insultar.

Hoy es el primer día del resto de los cuatro años que faltan hasta las próximas elecciones. Un primer día que debe fijar el camino a seguir durante todo este tiempo. Un camino que, por ejemplo, el PSOE inició ayer con un feo gesto en León al no ponerse en la foto de familia de la nueva corporación. Lo peor de una derrota no es la derrota en sí, sino no saber reconocerla y asimilarla. León, los leoneses quieren cambio y éste debe venir de la mano de la austeridad, el diálogo, el respeto y la cercanía. Los alcaldes lo saben otra cosa será si lo ejecutan.

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