| MARGARITA TORRES
¿Quién vigila a los que vigilan?
Quid custodet ipsos custodes?, se preguntaban los romanos, viejos sabios. ¿Quién nos protege de quienes deberían de protegernos? La respuesta es sencilla en este mar encrespado que es la situación socioeconómica actual: nadie.
De poco sirve que recortemos gastos, que nos digan que hemos de apretarnos el cinturón o que nuestra educación, la leonesa, la de la Autonomía, funcione mejor que en otros territorios nacionales, algo no complicado, pues basta con saber el abecedario y contar hasta cinco. Se nos exige, por parte de las agencias financieras internacionales, Standard&Poors´s, Fitch o Moody´s que seamos productivos más, ¿cómo convertir la Sanidad o la misma Educación en productiva? ¿Exigiendo que cada cirujano opere 6,4 pacientes por días? ¿Será más productiva la cesárea o el parto normal? Y en Educación, ¿hemos de aprobar al 87,94% de los alumnos? ¿A la mascota de clase? ¿No gastar en fotocopias? ¿Frenar el acceso a los ordenadores? No sean absurdos, los recortes que comiencen en los megalómanos gastos de autonomías como la catalana que echa el tijeretazo a los hospitales pero mantiene las embajadas en el extranjero.
Mas éste no es el verdadero problema, que no nos engañen, sino la situación creada por los tiburones financieros que comenzaron devorando países para hinchar las arcas de sus amos y accionistas y ahora atacan continentes completos. España, bien es cierto, se lo puso en bandeja con tanto sostenimiento económico sobre el sector ladrillo, pero ni fuimos los únicos, ni los peores. Que se lo pregunten a los italianos, a los ingleses, a los franceses…que están tan mal o peor que nosotros. Al menos eso afirman las agencias de calificación todopoderosas y anglosajonas. A comienzos de 2010 España lucía la célebre triple «A» de la excelencia, según la agencia Fitch. Moody´s, al mismo tiempo, nos colocaba en las mismas condiciones que nglaterra, Suecia o Alemania, bastante por encima de Italia. Y nuestros queridos Standard&Poor´s, los mismos que ahora quieren estrangular con sus calificaciones a la economía norteamericana, nos regalaban puestos semejantes a los de Irlanda. Por cierto, que los Standard consideraban que no existía el problema de la burbuja inmobiliaria en España, y son los mismos que se han equivocado, en el caso del país de Obama, en un pequeño error de 2 billones de dólares, o que antes avalaron la solvencia de los célebres Lehman Brothers. Ya saben, como los indios tontos: donde ponen la flecha, ponen el ojo. ¿Qué lleva a los estados soberanos a empeñar sus logros sociales en función de lo que firmen estas tres agencias, más que cuestionadas, en algunos casos incluso denunciadas? Hasta el Fondo Monetario Internacional, en su informe de 2010, alertaba de la necesidad de vigilarlas de forma estrecha. ¿Quid custodet…?