AL TRASLUZ
Magos de agosto
Fue en la iglesia de Vegacervera, el pasado viernes. Asistí a un pequeño concierto de voces catalanas, dirigidas por el leonés Alberto Martínez Castelao, eminencia mundial en trasplantes de riñón, presidente de la Sociedad Española de Nefrología. Aunque reside en Barcelona, quiso traerse a un grupo de amigos a conocer su tierra, y ya, una vez aquí, que nos cantasen unas piezas, dentro del programa de fiestas de dicha localidad, en la que instalaron su centro de operaciones. Fue emocionante. Escuchándoles interpretar desde a , entre muchas otras, pude reafirmarme en mi convicción de que la más sencilla actividad cultural puede contener profundos valores técnicos, artísticos y espirituales, en definitiva, que las verdades sobre las que se construye el corazón humano pueden revelársenos tanto en un gran concierto en Viena, como en un conciertín en Vegacervera, porque ambos forman parte de todo aquello que nos dignifica, de la variedad de matices de la belleza, esa palabra que jamás debimos haber desterrado de la cultura contemporánea.
Martínez Castelao se formó en la Coral Isidoriana, con aquel entrañable sacerdote llamado Felipe Magdaleno. Es uno de nuestros mejores embajadores de León por el mundo. La medicina es su profesión, pero calificar de pasatiempo su amor por la actividad coral sería injusto; pasatiempos son, pongamos por caso, hacer sudokus o construir catedrales con guisantes. En el ámbito de la cultura, lo sencillo no es lo simple, sino lo profundo depurado de lo accesorio. Por ello, en ese concierto, que nos fue presentado bajo el aparente envoltorio de la sencillez y de la total ausencia de pretensiones, todos los asistentes encontramos destellos de oro, en un cofre sin enterrar.
Ninguna crisis ha podido jamás con la belleza, ni podrá. Ninguna crisis ha impedido al ser humano celebrar la amistad, el paisaje, la trascendencia del ser, el enigma de la gracia, el devenir de los seres y de las cosas. Y ese fue el regalo que los leoneses que nos acercamos hasta Vegacervera recibimos de nuestros paisano y de sus amigos catalanes. Desde Cataluña, estos reyes magos nos trajeron un inesperado regalo navideño… a principios de agosto.