Diario de León

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Una fusión que afianza el futuro de la Caja

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No había otro camino posible. La presión del Banco de España hacía irremediable la fusión sin más demora de las dos cajas más fuertes de la Comunidad con Unicaja. Una alianza que convierte a la nueva entidad alumbrada ayer en la cuarta en volumen de capital resultante del frenético proceso de fusiones de cajas vividas en el país en los últimos meses.

Veinticuatro horas antes, las socias, competidoras durante décadas, Caja España y Caja Duero se convirtieron en el nuevo Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria, SA. Una operación que comenzó a gestarse hace más de dos años y que puso punto y final a un proceso delicado no exento de tensiones políticas y territoriales que buscaban un protagonismo que no cabe en una economía globalizada de mercado en plena crisis económica internacional.

La fusión con Unicaja logra evitar tensiones de competencia entre las dos entidades de Castilla y León que consiguen también mantener su peso en el ámbito de la autonomía, donde continuarán sus sedes sociales, frente al egoísmo de otras cajas vecinas de la Comunidad que optaron por alianzas que acabaron fagocitándolas en enormes entidades donde su pequeño porcentaje anula todo tipo de protagonismo.

Hoy los consejos de administración de Unicaja y de Caja España-Duero celebrarán sus respectivos consejos de administración en Málaga y León. Unas reuniones que no tendrán lugar esta tarde de forma simultánea, lo que ya ha causado el malestar de los consejeros de la entidad castellano y leonesa. En el sur se ha fijado para dos horas después que en el norte, con lo que los nuevos socios ya sabrán las cartas con las que juegan antes de comenzar la partida. Y si no les gustan, incluso, pueden plantear la suspensión de su consejo a la espera de otras noticias que se acomoden más a sus pretensiones.

La misión de estos consejos es la aprobación del protocolo de integración, es decir, todos los detalles del proceso de fusión, aquellos que marcarán la pauta de su funcionamiento. Unas reglas que no deben transmitir sólo a sus consejeros, sino explicar con meridiana claridad a la sociedad. El sigilo con el que este tipo de operaciones son fraguadas, comprensible ante la magnitud de las cifras que manejan y la posibilidad de fractura ante cualquier filtración incómoda, tiene que dar paso ya a la transparencia.

Los ciudadanos, cuyo apoyo demandan sin disimulo estas entidades recién fusionadas en aras a refrendar su futuro en el mercado, tienen derecho a conocer todos los entresijos de una operación que incluye a sus cajas de toda la vida.

Una operación, la de la fusión con Unicaja, bendecida por el propio Banco de España en su afán de que el país cuente con entidades financieras fuertes a prueba de intervenciones. El banco resultante de la integración de las dos cajas de la tierra podrá seguir apostando por la Comunidad con toda su infraestructura, sin chocar con la nueva socia, que no cuenta con oficinas ni negocio de Madrid para arriba, lo mismo que ocurre prácticamente en el caso contrario, salvo pequeños ejemplos.

A pesar de las dudas del proceso, la fortaleza de las dos entidades ya fusionadas consolidará un nuevo proyecto, que, sin embargo, no termina aquí. En el horizonte, nuevas alianzas, tal y como ya ha apuntado este periódico. Un mundo en constante cambio requiere despejar el panorama financiero de pequeños bancos y generar conglomerados capaces de resistir las embestidas que aún quedan por llegar. Liberbank, donde ya están Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria, será la próxima entidad que aglutine a los nuevos socios que ayer alumbraron la entidad que integra al banco fraguado por Caja España y Caja Duero con Unicaja.

Las negociaciones no tardarán mucho en comenzar.

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