LA GAVETA
Los maestros
La Comunidad de Castilla y León tiene la mejor educación de toda España. Un año tras otro los estudios que evalúan la calidad de la enseñanza confirma ese valioso liderazgo.
El dato es muy revelador porque no existe tarea más importante para los poderes públicos que la educativa. Una verdad que no siempre se refleja como se merece y que sitúa a Castilla y a León en parámetros europeos.
El mérito corresponde al gobierno regional, ciertamente, pero estamos ante una realidad que va mucho más allá. Que se remonta al siglo XIX, como poco.
Porque en nuestra tierra -y ahora me ciño a la provincia de León, que está en la vanguardia de toda España- siempre se ha valorado la educación. Nunca ha faltado esa sensibilidad que está en la base de la realización personal y de la convivencia. Es una vieja y admirable actitud, muy extendida por toda la tierra leonesa, por todos sus estratos sociales. La que se desvela y sacrifica por la educación de los niños y adolescentes o por enviar a los hijos a la Universidad. Principios arraigados en las familias, principios de sabiduría, de esfuerzo y de mesura.
Por todo ello, es muy de agradecer que las autoridades de la Junta de Castilla y León hayan informado que no existirá recorte ni reducción alguna del dinero que la comunidad dedica a la educación. Ello en buena medida también es fruto de la disciplina presupuestaria que rige en Valladolid. Y que, a su vez, viene de la cultura, de la educación, del rigor.
Porque los políticos manirrotos, además de irresponsables, son analfabetos de algún modo. Sin olvidar que hay otros que no son ni una cosa ni la otra, pero que caen en lastimosas demagogias. Como ha caído muy burda y recientemente Esperanza Aguirre.
No existe tarea más importante para la sociedad que la que encarnan los maestros, los profesores. Sobre todo en los ámbitos de la educación primaria y secundaria, que es cuando se forma el gran bagaje cultural de las personas. Un patrimonio inmaterial que regirá toda su existencia.
León es patria de profesores extraordinarios, que tantas veces son ejemplo de vida digna, solidaria y provechosa. Profesores entregados, sencillos y tenaces, que son felices ejerciendo su vocación. Que es la más crucial para la sociedad.
Como bien lo prueba el hecho de los grandes problemas de España estén relacionados con deficiencias educativas. Desde la falta de respeto a lo público hasta el odio al silencio. Desde la vulgaridad más abyecta hasta el nacionalismo más fanático.
Pero todo es erradicable desde el conocimiento, la ética y el civismo. Ellos son la puerta de la sensibilidad y de la memoria, de lo auténtico. Y de la acción y la modernidad, naturalmente.