La opinión del lector
La tijera selectiva de la señora Cospedal
La señora De Cospedal apoya buena parte de su labor en dos pilares: el cinismo y la hipocresía. Sobre tan desoladores cimientos en un personaje elegido para gestionar recursos públicos se levanta todo un momento a la destrucción del empleo, los recortes en gastos sociales y el fomento de las privatizaciones. Pero eso no le preocupa, ella no es desempleada, por eso reclama tan ufana austeridad… para otros, en lo que denomina su «plan de ahorro». Bien, no me voy a meter en análisis políticos por más que tenga mis ideas bastante claras, pues la intención de este texto es demostrar como a la mendacidad de la presidenta de Castilla-La Mancha, se suma una insana apetencia por la crueldad con animales para la que sí, atención a la contradicción —por no llamarla infamia— dispone no sólo del dinero que niega a otras partidas, sino que defiende con uñas y dientes el uso del acero para torturar toros.
Parece que sus presupuestos están diseñados para salvaguardar tan estremecedora aberración. Bertolt Brecht dijo que «cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad». En su caso, señora De Cospedal, no es previsible que su ética funcione como resorte de sinceridad, pero no se preocupe, que sus acciones hablan claro: bajo esa peineta no hay más que una persona elitista y especista que ha alcanzado el poder.