EDITORIAL
Números inexplicables para hacer ‘caja’
El informe publicado ayer por Comisiones Obreras sobre la situación de las entidades bancarias españolas resulta, como mínimo, sonrojante. Cuando el principal problema para las empresas y autónomos españoles ha sido la ausencia de crédito resulta complicado explicarles los números de entidades como Caja España-Duero, donde los miembros de su Consejo de Administración se han repartido en seis años más 82,38 millones de euros hasta alcanzar un total de 138 millones en préstamos a un interés casi simbólico. Es una cifra en euros y probablemente se hace necesaria su traducción a pesetas para observar el volumen de esa cantidad de dinero que han obtenido entre 48 consejeros y miembros de la alta dirección de la caja en esos créditos privilegiados: más de 23.000 millones de pesetas.
A esa cifra de dinero, que es verdad que deberán devolver, hay que sumar otras que como mínimo son también de difícil entendimiento por los impositores de la caja o simplemente por la sociedad leonesa. La entidad financiera ha sufrido un descenso de sus beneficios en un 60% entre el 2004 y el 2010 —años a los que se refiere el informe de CC.OO.— y sus consejeros acordaron en ese mismo periodo incrementarse sus retribuciones en un 60%. Caja España ocupa en la estadística de los incrementos salariales de sus jefes el puesto número cinco en el ránking nacional, pero aquí no es lícito agarrarse a que en otros casos fue peor. La comparación puede ser tremenda si se observa la situación de Unicaja, con la que se ha fusionado Caja España-Duero. En el mismo periodo la entidad malagueña vio como descendía su beneficio un 26% —frente al 60%— pero sus directivos se rebajaron un punto más sus salarios, un -27%.
Lo de las cajas tiene difícil digestión cuando se habla de entidades que han recibido ingentes fondos estatales.