AQUÍ TE ESPERO
No con mi dinero
La mujer del César no sólo tiene que ser honesta, también tiene que parecerlo. Eso mismo debe exigirse a toda persona pública y, por supuesto, a todo organismo e institución públicos.
Eso es lo que yo le pido a Caja España-Duero. Que se aleje de todo cuanto pueda oler a prevaricación y a despilfarro del dinero de todos los impositores. La actuación de la Caja en el tema de la prejubilación, extinción de contrato y vaya usted a saber cuántas cosas más del anterior alcalde puede ser legal, pero evidentemente no es ética. Y una Caja de Ahorro no debe —aunque pueda y de hecho lo haya realizado— derrochar el dinero en forrar el riñón de sus dirigentes. Huele mal. Y el impositor que tiene que pagar al año 18 euros por una tarjeta, u 11 euros porque le pasen un recibo cada mes, no entiende que a él se le sangre con esas pequeñas cantidades, que sumadas a otros beneficios dan para que los directivos se blinden los contratos, se hagan planes de pensiones que ni en Manhattan y se prejubilen con menos de 60 años y unos servicios prestados antes de la excedencia. Creo que cada uno puede hacer con su dinero lo que le plazca, pero la Caja no es de ellos, es de todos los que tenemos allí poco o mucho, pero algo. Y a los pequeños impositores nos parece que no se está actuando bien. Y ante las preguntas se salen por la tangente y cada día se inventan una respuesta diferente, lo que hace dudar de cuál es la verdad, porque verdad sólo hay una.
Me parece tan mal cómo han intentado echar tierra al asunto que creo que no nos merecemos estos dirigentes de la Caja, o que no nos merecemos esta Caja. Por eso no entiendo que la plaza de Botines no se llene ahora de indignados por la actuación de estos bancarios y cuando entran o salen les afeen su conducta de guante blanco.
Creo que los leoneses no nos merecemos estos dirigentes de la Caja, que actúan con el «hoy por ti, mañana por mí». Por eso desde aquí me atrevo a pedirles que rectifiquen, que no actúen alegremente con el dinero de todos, que sean sabios y entiendan que la gota ya colmó el vaso. Voy a esperar al 3 de enero, primer día laborable del año. Y para entonces espero que los dirigentes de la Caja se lo hayan pensado mejor y actúen como los pequeños impositores esperamos. Si no es así yo pienso retirar mis pocos dineros de la entidad. Y animo a que los leoneses de bien hagan lo mismo. A ver si siguen en sus trece.
No con mi dinero.
No con nuestro dinero.