TRIBUNA
Una nueva época
En la Unión Europea a la que pertenecemos con todos los derechos y obligaciones que se contemplan en el Tratado de la Constitución Europea, parece que ha ocurrido exactamente igual que en aquella fábula cuando los conejos discutían si los perros eran galgos o podencos. A la zona euro, «los mercados» la cogieron improvisando. Llevan meses debatiendo con los estados miembros: el déficit público, la prima de riesgo, las agencias de calificación, los posibles rescates, la productividad, la competitividad, políticos o tecnócratas..., la realidad en España para sus ciudadanos es que existen más de 5 millones de personas en el desempleo, una prima de riesgo muy elevada, un abultado déficit público, un fuerte endeudamiento externo y un vacío de confianza en los mercados. Los bancos y las cajas de ahorro no terminan de actualizar en sus balances las partidas relacionadas con la construcción: Créditos, préstamos e hipotecas de dudoso cobro; sin fluidez en la concesión de créditos y préstamos para reforzar la economía productiva, mejorando las actividades empresariales, comerciales y familiares para lograr activar el consumo y reducir el desempleo. Todo lo que genere empleo y prosperidad en una economía de libre mercado, es lo principal. Si alguien sigue creyendo que reduciendo el gasto y subiendo impuestos solucionará la situación, posiblemente esté equivocado.
Las instituciones reguladoras de bancos y cajas de ahorro, sin saber por qué, confundieron lo importante con lo urgente y, ahora, la recapitalización de bancos y cajas de ahorro se está convirtiendo en una auténtica cruzada.
Se impone reducir, cuanto antes, el número de parados, alguno ya deprimidos y siempre amenazados por la incertidumbre. Desde luego ninguno de ellos es responsable de este desaguisado al que se ha llegado. Las consecuencias deberían soportarlas los responsables que ahí están, ¡existen! Y, desde luego no fueron «los mercados». Ha sido esta falsa noosfera que han formado muchos dirigentes-políticos de cartón piedra a nivel local, autonómico, central y europeo, sin olvidarse de las entidades financieras donde, como siempre, la propaganda política, hace que los ciudadanos, confundan la democracia con la demagogia y el bienestar social.
Una persona un voto, es nuestro modelo democrático. ¿Cuándo se podrá funcionar con una nueva Ley Electoral y también de Financiación de Partidos Políticos?, siempre repetido hasta la saciedad por todos aquellos que defienden la verdad y la unidad nacional. Hemos dado nuestra confianza y representación a muchos incompetentes, que, desgraciadamente, «no han sabido estar». La estupidez insiste siempre y los tontos ilustrados son más tontos que los tontos ignorantes, llegando a creerse algunos políticos que el poder es solamente facilidad de expresión haciendo promesas que no cumplen o no pueden cumplir; una mayoría solamente piensa en ganar las próximas elecciones y, los ciudadanos, lo que están pidiendo a gritos es que puedan confiar en algún estadista que, por lo menos, piense en la próxima generación gestionando los asuntos de Estado con transparencia, energía, tacto y responsabilidad, siendo un ejemplo para todos. Los ciudadanos saben muy bien que los políticos que —saben estar— «saben irse», saber estar es la distancia que media entre servir en una responsabilidad o servirse de ella.
Ahora, el gran problema es la salvación del euro y, desde la creación de la UE se conocía que Sistema Monetario Europeo (SME) no podía prosperar sin el respaldo de una política fiscal común. No es de recibo que los ciudadanos tengan que soportar sobre sus espaldas el peso de esa mala gestión, sabiendo que algunos países como Alemania, desde el punto de vista económico, haya sido la creación del euro, el mejor negocio que realizó durante toda su historia. La sociedad civil de los países periféricos no pueden, de ninguna forma, ser los paganos. Si la falta de transparencia y la ineptitud de algunos Gobiernos nos han llevado a este galimatías y las instituciones reguladoras no han sabido o políticamente no han querido, a su debido tiempo, poner fin a este despropósito, los ciudadanos de esos Estados miembros no pueden ser las víctimas, observando impotentes cómo la U.E. y los «mercados» se han convertido en sus opresores tratando de castrarles sin anestesia, ante la mirada cautelosa de políticos fracasados que, lo único que les preocupa, es encontrar un destino donde puedan seguir manteniendo su «status» y, si es posible, con cargo a fondos públicos.
Si la opinión de Michele Fratianne (Padre ideológico del euro) es que Grecia puede reestructurar o quebrar sin ninguna consecuencia —legal— y, que el problema es financiero puesto que mucha deuda helena está repartida por otros países, esto mismo podrá ocurrirle a cualquier otro Estado de la U.E. demostrando así, una vez más, que la única unión que existe es el euro y la superdimensionada euroburocracia que, a precio de oro, tienen que soportar todos los Estados miembros. Para seguir adelante con el tratado de la Constitución Europea, hay que aceptar y, que se cumpla, que los representantes de los diversos países europeos de la U.E. no son por una propia naturaleza, unos irresponsables. Esta cuestión necesita una solución urgente y, es lo mismo que ha pasado en España con las entidades financieras, ayuntamientos, comunidades autónomas y la creación de empresas «fantasmas» para que no figurasen en sus presupuestos, despilfarrando a troche y moche, ocultando datos y presentando cifras irreales.
Ahora nos enteramos que es cierto que el crecimiento económico de los últimos años ha sido ficticio, hubiera sido prácticamente nulo de no haber recurrido masivamente los Estados y las familias a un excesivo endeudamiento que, ahora, resultará muy doloroso pagarlo.
Ya no se puede consentir que, algunos partidos políticos, cuando tocan el poder, pretendan actuar como si fuesen religiones monoteistas con mesianismo incluido. «Los que no sepan gobernar que obedezcan». (William Shakespeare).
Entretanto, nuestros desempleados, en medio de una incertidumbre estremecedora cobijándose entre sus familias y amigos para compartir con honestidad, en muchos casos estoicamente, las mayores privaciones tratando de encontrar la verdad que para ellos es más importante que tener la razón que no les sirve de nada, sin otro remedio que escudarse aceptando como regla de fe las divinas Escrituras: Génesis 8,22 «Mientras dure la tierra habrá sementera y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche». —La fe es el pájaro que canta cuando la aurora está oscura— Tagore.