Diario de León
Carlos Frá
León

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La victoria de Alfredo Pérez Rubalcaba en el Congreso de Sevilla sobre Carme Chacón abre ahora una etapa de presunto cambio piramidal en el PSOE. Quedan meses intensos en los que se deberán renovarse o no las cúpulas autonómicas y provinciales. Eran muchos los que daban por hecho la victoria de Chacón como sucesora de Rodríguez Zapatero y que pronosticaban una avalancha de cambio de arriba a abajo. Y las cosas son bien distintas.

Al final se impuso el aparato al más puro estilo del viejo este europeo simplemente por el control que tienen sobre el partido sin que en ningún momento haya quedado claro cuál es la propuesta de cada uno para el conjunto del país. La caída del Muro de Berlín plegó en exceso el abanico de las ideologías y parece, por lo visto en las últimas semanas, que con el puro mensaje del laicismo y del ataque a los mercados algunos se creen ya es suficiente para regenerar el PSOE sin que nada llegue a cambiar.

Las guerras fraticidas —en la mayoría de los casos lo son— por el poder local y provincial en el partido aventuran muchos días de batalla. Va a haber mucha sangre y quizás sea estéril. Y es que el problema que debió plantearse el PSOE y que aún debe plantearse es si ha escogido el camino correcto o sólo se ha metido en otro periodo de mera transición, como ocurrió con la era Almunia, hasta que vuelva otro Zapatero capaz de ilusionar a los votantes.

En el caso de León y con el vacío dejado por la salida de Francisco Fernández tras la millonaria indemnización cobrada de la Caja las cosas no van a ser fáciles ni para unos ni para otros. En esta primavera habrá congreso y nuevo secretario provincial pero todos deberán estar mirando de reojo la evolución de lo que ocurra a nivel nacional especialmente cuando se acerquen las próximas elecciones y toque convocar las primarias para elegir candidato a la presidencia del Gobierno, porque en esta ocasión sin duda sí las habrá y la cosa no será sencilla. Es cierto que si la legislatura no se acorta —nada es descartable si la situación económica no remonta— a los nuevos dirigentes provinciales y locales les tocará hacer las listas de las municipales y autonómicas del 2015 pero nadie podrá escapar a esa sensación de transición que amenaza con instalarse en la vida del partido durante un largo periodo de tiempo. Esa transición puede alargar la travesía en el desierto.

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