CON VIENTO FRESCO
¿Sólo biomasa?
Es un año idóneo para valorar mejor el daño que la incineración de residuos tóxicos provoca en la salud pública. Las autoridades de Valladolid, ciudad de nieblas invernales, deberían ser más conscientes de lo pernicioso de ciertos permisos, como el que concederán la próxima semana a Cosmos para quemar biomasa en su cementera de Toral de los Vados. Tiempo oportuno, digo, pues este invierno seco y frío, los que vivimos en las cercanía de la fábrica, en la parte más baja del Bierzo, hemos sufrido más de veinte días de nieblas persistentes, las cuales han impedido que ni un sólo rayo de sol, luminoso en las zonas altas, atravesara la coraza de nubes. Tal caparazón gaseoso, además de la inversión de temperatura y, por ello, el frío más intenso, actúa como una campana que enrarece el aire y que, contaminado, se concentra en el fondo de la hoya, con consecuencias perjudiciales para la salud.
De nada han servido, al parecer, las protestas del mes de mayo ni las maratonianas jornadas reivindicativas de Miguel Basurco, que, en un primer momento, llevaron a la Junta de Castilla y León a denegar el permiso para incinerar residuos tóxicos. La cementera, de la sociedad portuguesa Cimpor, ha cambiado de estrategia, aunque sigue erre que erre con su pretensión de quemar residuos en su fábrica de Toral de los Vados, para rentabilizarla ahora que el cemento tiene peor salida por la crisis. La Junta parece totalmente inclinada a conceder el permiso, porque la empresa asegura que sólo quemará biomasa (maderas, leñas, sarmienta, etc.), y esto ya no es tan contaminante y, por lo que parece, los bercianos estamos más acostumbrados, casi inmunizados. Quizá es lo que el gobierno estaba esperando, que Cimpor rebajara sus exigencias y así poder concederle el permiso y dividir a la opinión pública.
La cosa no es tan clara. La empresa asegura a la Junta que quemará biomasa, pero con la boca pequeña no renuncia a incinerar otras materias, incluidos neumáticos y aceites. Han aprendido, sin necesidad de leer a Gramsci, que las cosas no se logran por golpes de estado o con revoluciones violentas, sino que hay que ganar antes la acepción de la gente y, especialmente, la de sus líderes. Por ello, han emprendido una nueva estrategia, más sibilina, la de llevar a alcaldes y opositores a su fábrica para venderles en privado la bondad de su política. Antonio Silván, consejero de Fomento y Medio Ambiente, asegura que sólo quemará biomasa, es decir, que el permiso es para la combustión de podas forestales, sarmienta, limpieza de cortafuegos; pero con esas fuentes energéticas parece dudoso abastecer a tal fabrica. Por eso la postura reticente e incrédula de Salvemos el Bierzo y Bierzo Aire Limpio; no se lo creen del todo. Yo tampoco.