EL BAILE DEL AHORCADO
Araú
Gregorio Chamorro, alcalde de San Andrés, dice que los servicios que se prestarán en Araú, esa entelequia que se mantiene milagrosamente en pie a pesar de que lleva en ruina casi un decenio, no tendrán coste alguno para el Ayuntamiento. No sé como expresar con palabras la incredulidad que me provoca la seguridad con la que el edil hace el aserto. He hecho una parada para tomar aire en el anterior punto y en estos momentos, aunque crean que siguen leyendo, estoy en otra, en otra pausa que es en realidad una manera de salir del estancamiento cognitivo en el que me encuentro. Porque poner juntas las palabras gestión y público y decir que será gratis et amore es una parodia que quedaba muy bien en tiempos pretéritos, pero ya quedan pocos (contribuyentes) que se crean que aquí alguien está por el gobierno del bien común.
Araú es uno de los millones de paradojas que la gobernanza municipal ha dejado sembrado por España, como las piscinas climatizadas, los gimnasios, escuelas de música, espabilas, o espabilados, farolas... calzadas que se ponen y se reponen ad nauseam , etc.
El misterio de Araú es como el del gallego, que recibe 600.000 euros al año. Con ese dinero, nuestro dinero, la Junta juega a ser un convidado más en esa bacanal de creacionismo histórico en que la Transición convirtió a España. Ya ven, hay dinero para que los niños del Bierzo sean aleccionados en gallego, pero estamos a punto de ver como las listas de espera (ruleta rusa en muchos casos) de la Seguridad Social dejan de existir a fuer de la emigración de los pacientes al más allá. Y en eso, hemos llegado al corralito, que cada vez nos acercamos más a nuestros hermanos americanos. Los Pirineos son nuestro Río Grande, aunque Eldorado cada vez se aleja más.
Pues eso, Araú, el emblema de lo que somos, una fábrica de embutidos que el tiempo ha ido corroyendo hasta dejarla desnuda, un esqueleto de adobe revestido de azulejos brillantes que hace tiempo perdieron lustre. Somos tan miserables que nunca podremos ser decadentes. Lampedusa no conjuga bien con nuestra historia reciente, y la futura se parece más al King Mob, embrión de eso que hoy se conoce como hooligans , basura blanca, alimentada al calor de la subvención y vencida por la crisis y la ausencia de horizontes. Pues eso, Araú, un fénix de mugre que, ya verán, renacerá de sus cenizas.