CRÓNICAS BERCIANAS

Oliver o la huerta de chocolate

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

C uando comenzó a arreciar la crisis descubrí una mañana soleada de otoño a Dickens paseando por la avenida de España, la arteria más céntrica de Ponferrada, salpicada de violinistas adolescentes de estética grunge haciendo sonar su repertorio de melodías más melancólicas entre una creciente legión de mendigos pidiendo limosna, paradójicamente, a las puertas de la entidades bancarias. Ahora que la recesión está a punto de inundarlo todo empiezo a adivinar a los hermanos Grimm en los arrabales de la ciudad. La autodenominada guerrilla Gardening, que ha desembarcado sobre los maceteros del barrio de los Judíos con una plantación de repollos anticapitalistas, nos propone en realidad transformar la urbe en una ubre de autoabastecimiento. En una especie de casita de chocolate en la que tal como están las cosas, en lugar de hartarnos lujuriosamente cual Hansel y Gretel, evitaríamos al menos la posibilidad de tener que contarnos nuestras escuálidas costillas.

Tal vez el consistorio debería tomar nota de los subversivos guerrilleros Gardening y empezar a mudar el modelo socioeconómico de ajardinamiento y de los surcos azules de la ORA. En la glorieta de la plaza de Lazúrtegui habría que cambiar los pensamientos y las begonias por repollos de bola y tomateras. La de Luis del Olmo podría convertirse en una rotonda de pimientos y puerros. Los aligustres y las camelias que jalonan las principales vías ponferradinas deberían dejar paso a los cerezos, los almendros y los manzanos reineta. Y los calabacines y las judías verdes relevarían a las clavelinas y las petunias. Los rosales de La Rosaleda se conservarían como tributo a la industria perfumera.

Cualquier cosa antes de que todo se impregne definitivamente de sabor a Dickens. Aunque quizás a nuestros políticos les seduzca más la idea de sembrar los sobrantes urbanos, incluso los solares horadados por la explosión de la burbuja, de adormideras marianas. Más que para la venta, como en Rasquera, para pasar el trago plácidamente narcotizados. Aunque en Cacabelos ya han descubierto otra forma de flipar frente a la crisis. Se trata de distraer al pueblo con aire medieval a propósito de si deben entregarse o no las llaves de la villa a la virgen de Las Angustias como alcaldesa honorífica. ¡Menudo viaje! .

Cargando contenidos...