CRÓNICAS BERCIANAS
¡¡Deportiva!!
N os queda ya tan poco, y cada vez menos de lo que enorgullecernos a los bercianos, que decididamente hay que refugiarse cada domingo en el Toralín y durante la semana en la barra del bar para que la Deportiva nos rescate de la depresión socioeconómica que padecemos con especial agudeza comarcana. Más que nunca, como reza el himno del club, la Deportiva nos enciende el corazón . Y no tanto porque por enésima vez el equipo se haya colado en la complicadísima liguilla de ascenso a Segunda División y esté a punto de reeditar una nueva gesta. No. Más bien porque la sociedad blanquiazul se ha convertido, lamentablemente, en una de las pocas organizaciones a salvo de los vicios que han alimentado esta hecatombe general. Las empresas que creíamos solidísimas han hecho crack , nuestras instituciones se revelan cada vez más parasitarias e incapaces de sacar adelante los problemas del ciudadano común y éste es víctima de un síndrome de anorgasmia ilusionante provocado por toda esa cadena de desastres.
La Deportiva, en cambio, ha hecho virtud por ejemplo de la necesidad de subvenciones de la que las entidades deportivas de este país y de esta provincia dependen y que se ha revelado como una adicción que está a punto de acabar con gran parte de ellas. La Deportiva no vive del subsidio público desde hace mucho tiempo, ha predicado la austeridad incluso pese a la crítica de la hinchada al renunciar a lujos ronaldianos que tal vez hubieran ofrecido más garantías de estabilidad en la categoría de Plata, y ha acuñado un patrimonio que acaso resuelva el futuro del club varias generaciones más adelante. Ese equilibrio es el que le ha permitido muscularse estructuralmente en todas sus divisiones, desde la técnica, pasando por la comunicación hasta el fomento de la base, donde aún queda camino de recorrer, pero donde indudablemente se ha colocado un clave de bóveda desde la que se puede seguir creciendo.
Ojalá mañana frente al Tenerife la Deportiva nos vuelva a encender el corazón y que dentro de una semana entre en combustión. Ahora resulta que los canarios quieren comprar a los jugadores. Lo que deberían comprarnos es el modelo (el Know-how, que no es un fichaje coreano) y que con sus inevitables imperfecciones es la antítesis de lo que representan sociedades que persiguen seguir viviendo por encima de sus posibilidades.