AQUÍ TE ESPERO
Un sentimiento
Comencé en esta profesión haciendo deportes. Lo primero fue la entrevista de la retirada de Zuazaga, aquel delantero vasco de una Cultural de campanillas que hacía maravillas junto a Marianín. Desde entonces he presenciado miles de encuentros. Fundamentalmente escribía de fútbol, rey indiscutido en los años setenta, aunque siempre dí cabida a las demás disciplinas que había en León. Pero así como aquel fútbol difícilmente me entusiasmaba (el viejo Amilivia era un patatal) desde el principio me sentí atraída por el baloncesto y eso que el de entonces era auténticamente aficionado y sólo atraía a un puñado de fieles al Globo del Hispánico o a canchas al aire libre como Trinitarias o el Virgen de la Encina de Ponferrada.
Vi nacer a Baloncesto León con el entusiasmo de Pepe Estrada, cabeza visible de otros fundadores. Y aquel equipo que llevaba con orgullo la camiseta color de la bandera leonesa y que por entonces no hacía sombra al Santa Claus de Felisa y Vázquez que luego se llamaría Nelson. Precisamente de la unión con el Nelson saldría reforzado Baloncesto León que por esa simbiosis contó con Roberto y Nacho Herreras, Joven y otros jugadores que hicieron historia con el nombre de Elosua. Y a partir de entonces se fueron sucediendo los éxitos: dos ascensos a la ACB, el primero de ellos con larga permanencia y records como jugar ocho temporadas consecutivas la Copa del Rey, participar en competiciones europeas ante Alba de Berlín o Virtus de Roma y haber ganado al Real Madrid de Árvidas Savonis en el Palacio de Deportes.
Pues toda esa historia está a punto de acabar, porque la economía no da para más y las deudas que se arrastran del segundo ascenso a la ACB están ahogando a un club modélico hasta que la política llegó. Cuando Poridad tomó cartas en el asunto se demostró una vez más que concejales y diputados tampoco saben de deporte y meten la pata también en esto. Las arcas están vacías y a pesar de contar con más de 2.500 socios (ya los quisiera la Cultural) el Ayuntamiento sigue ayudando al fútbol, cuya deuda terminará por hundirnos a todos.
El viernes una concentración y posterior manifestación fue el último acto para sus fieles. Aunque coreamos una vez más «Este partido lo vamos a ganar» lo cierto es que hay pocas posibilidades de que Baloncesto León sea en el futuro algo más que un sentimiento.