LEÓN EN VERSO
Vivir
Después de ver lo bien que viven los osos en Burgos va a haber que contarle a la Unión Europea que igual no hace falta que apoquine cada año doce millones de euros del vellón para sostener habitats en los que los plantígrados hagan baile de salón. Que más allá de Albires hay otro mundo es un hecho tan evidente que la Junta nos debería pagar a los leoneses una incursión para ver lo que nos estamos perdiendo. La osita del Sil no habría catado esa miel si no pierde a su madre en un lance de furtivismo y tiene que enjugar la orfandad en el residencial para osos fuera del entorno de los osos. Después de ver lo bien que le va a la osezna del corredor lacianiego es hasta posible creer que el oso pardo vive mejor en un adosado. Aunque esté donde no pisó ursus, como en Utrero o Camposolillo, por donde Lucas correteaba entre los añojos de don David.
Van a ver los mineros leoneses lo que dejan de ganar por estar en León cuando esa quinta columna que han armado para pedir que Rajoy no les cierre el tajo y la esperanza se adentre en la meseta y entre polvo, sudor y lágrimas reciban la visita de Tomás Villanueva para explicarles qué puede hacer por el sector; si lo amortaja junto al canario Soria o da alguna pista sobre si la consejería de la minería es tan eficiente como la consejería del Twyzy. Antes de tan esperado encuentro, la comitiva del superconsejero frente a la marcha minera a su paso por Ataquines, por ejemplo, es posible que en la hilera de cascos blancos y descamisados por la canícula se haya montado una cuestación popular para pagarle a Morano los casi dos mil euros de multa que le va meter el PP por indisciplina de voto. Y por piarla. Aquel que empezó en política por liberar a los leoneses del enemigo castellano es ahora ejemplo de estrategia: por votar en contra de los presupuestos que elabora el gobierno del partido que le presentó para ser senador ha logrado que en vez de hablar del problema del carbón se hable de él. Entre sus congéneres —los de cinco mil al mes por ir a poner el dedo y viajes gratis en el Alvia o tren de la bruja— hay quien no duerme por el desajuste presupuestario del compañero Morano, que juró que no tiene más de 800 euros en la cartilla. En la próxima declaración de amor a la minería esta reserva de libertad en el PP va a incluir quitar el termostato y pedir un camión de carbón para calentar la casa.