EL RUBICÓN
Impunidad
L a imagen apesadumbrada de los mineros encerrados saliendo del pozo de Santa Cruz para volver al tajo, después de dos meses de huelga, con las manos vacías, es el fiel reflejo de un León que agoniza y a nadie parece importarle. Y menos que a nadie a sus políticos. A esos a los que cada cuatro años se les llena la boca y aseguran que viven por y para la defensa de los leoneses. Mentira.
El clon de Aznar, ese canario llegado para cantar el fin de la minería se ha salido con la suya y va camino de aplicar el estoque final a unas cuencas que han visto cómo sus políticos, esos que dicen que las defienden a muerte, ya se han humillado ante sus jefes de Madrid.
El ministro de apellido castellano, tiene narices, ejecuta la sentencia de muerte contra una provincia y lo hace con la impunidad que le da su alto cargo y, por supuesto, esa tan manida crisis, que está echando a pedir a numerosos leoneses y si no se lo creen pásense por Cáritas y lo verán con sus propios ojos.
Y es que él sabía que sólo con resistir le bastaría para triunfar. Es lo que le da la poltrona. Sólo él desde su atalaya del Ministerio puede hacerse fuerte. Un lujo que no está al alcance de los mineros y sus familias, que se ven obligados a trabajar para poder subsistir ante las cornadas del Gobierno y de los empresarios de turno que, a las primeras de cambio y cuando las vean mal dadas, se inventarán un ERE o despidos, que tanto da. Y todo con la misma impunidad.
Aunque para impunidad la de la ex alcaldesa de San Andrés, María Eugenia Gancedo. Es curioso, la de político es la única profesión de este país en la que te premian hasta cuando lo haces rematadamente mal. Y el caso de la Gancedo es el mejor ejemplo.
Este personaje es digno de estudio en las mejores facultades de Ciencias Políticas. ¿Cómo llegar arriba sin tener el más mínimo mérito? Recibió una alcaldía, Miguel Martínez sabrá por qué, como un regalo y con una amplia mayoría, que dilapidó en poco menos de tres años. Pero, pese a todo, los grandes próceres del PSOE de León, es decir el Ibán García del Blanco y el millonario de la Caja, Francisco Fernández, la pusieron de diputada provincial y con dedicación exclusiva, a razón de 2.200 euros por lucir palmito. Y, mientras, ahora se sabe que en el 2010 se pasó por el arco del triunfo una sentencia del TSJ que le obligaba a despedir a 6 funcionarios ‘colocados’ por Miguel Martínez y ella. Lo mismo da. La Gancedo, a lo suyo. A lucirse y a cobrar del erario público.