AQUÍ Y AHORA
Puerta de salida
El último que se vaya de su trabajo, o que le echen, debe tener cuidado y cerrar bien la puerta, pero sin dar portazos, no sea que se despierten los del próximo turno de desempleados.
El Ministerio de Fomento siempre ha sido muy cortés, pero ahora ha extremado la delicadeza de sus modales y les ruega a los que se aglomeran en la puerta que vayan saliendo de uno en uno, ya que en la intemperie hay sitio para todos
En el primer gran expediente de regulación empleo (ERE) que llegó a Valencia, dejando en la calle a 1.198 empleados de Canal 9, se produjeron algunos altercados y algunas alteraciones en el idioma.
A los responsables les tiraron huevos y al lenguaje le incorporaron palabras, como «externalización», que alude al cese de la producción propia, y «cuotapartícipes», que son los que tendrán que apoquinar algún dinero si quieren que el barco no se hunda aunque se ahoguen los tripulantes.
La puerta de salida, que afortunadamente no es la misma que la de entrada, por la que nadie entra, no debe obturarse en tiempos de emergencia económica y el Gobierno dará grandes facilidades para evitar los tumultos.
La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha lanzado el ‘desahucio exprés’ para el alquiler. Quiere animar el mercado inmobiliario, que aunque no esté muerto no da señales de vida. El anteproyecto de ley permitirá echar en diez días al que no pague. Tanto si es un caradura que se ha atrincherado en un piso a sabiendas de que no iba a pagar, como si es una persona decente acorralada por la crisis a la que han despedido de su trabajo.
Está claro que hay que pagar. Meterse la mano en el bolsillo es el acto que más repetimos a los largo de nuestra existencia, junto al de llevarnos la cuchara y el tenedor a la boca.
La morosidad es uno de los problemas más grandes que tiene el mercado de alquiler de pisos, pero el mayor de todos es que no quieran pagar nunca algunos inquilinos. La inseguridad jurídica se acabará dentro de diez días, mejor dicho, desde nueve.