Diario de León
Publicado por
Luis Cosmen de Lama
León

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Ha sido un nudo famoso en la mitología griega. Según la leyenda, Gordio, campesino que llegó a ser elegido rey de Frigia, tras dedicar su carro y yugo a Zeus en la Acrópolis, sujetó el yugo a la lanza con un nudo tan complicado que el oráculo prometió el dominio de Asia a aquél que lograra desatarlo. Alejandro Magno, enfrentado con el problema, tiró de espada y partió en dos el nudo con lo que se aplicó a sí mismo la profecía. La expresión «nudo gordiano» ha pasado hoy a ser sinónima de cuestión complicada y difícil que precisa una solución rápida y tajante.

Cuando nuestros gobernantes, en su momento, decidieron que España entrase en el Sistema Monetario Europeo, además de equivocarse, nos ataron al yugo de la Unión Europea con un nudo gordiano. Después de una década atados al euro, viviendo por encima de nuestras posibilidades, en el «limbo» y con una economía —ya entonces— totalmente asimétrica en relación con otros países del Centro-Norte de Europa, ahora habrá que sacar a España adelante con muchas preocupaciones, sudor, lágrimas de familias completas en el desempleo y éxodo de nuestra juventud que además, la aprovecharán otros países a coste cero en su preparación universitaria y contribuirán a la prosperidad de esas naciones, de momento con cargo a nuestro erario público.

Aquí decimos que los universitarios en desempleo son «emprendedores» pero, la mayoría, tienen que irse. ¿Necesitábamos más de 50 universidades para convertirlas en fábricas de títulos y exportarlos a otros países? La descentralización de nuestra unidad nacional en 17 comunidades autónomas ha llegado a situaciones desproporcionadas, olvidándose de nuestra auténtica realidad económica, cultural y social.

En Pittsburg, por ejemplo, la Universidad no es la catedral de la Cultura, como en Francia, sino el taller del capitalismo, la fábrica de bienestar. Aquí parece que todo ha llegado a tal grado de politización, que se deja a un lado la economía real (Industria, Agricultura, Pesca, Exportaciones, Turismo…), y, no se aprecia de momento, que se pueda romper el nudo gordiano para «oxigenar» a ciudadanos, pymes, autónomos…

Lo inaudito es que aparecen cifras astronómicas de dinero bueno para ponerlo sobre dinero malo para CC.AA., ayuntamientos, bancos, cajas de ahorro, empresas públicas…, que actualizando sus balances, están al borde de la insolvencia. El mayor bienestar social, hoy día, es la creación de puestos de trabajo en la economía real y sostenible. No es de recibo que sigan en activo sin haber cortado en su oportunidad, la hemorragia producida por el dispendio autorizado y sin regular ni inspeccionar por ninguna de las instituciones correspondientes, después de los acuerdos tomados en Maastricht, Niza, Lisboa…, y aplicando el ungüento curalotodo de Basilea I-II y III. No será suficiente una reforma por fascículos, únicamente la transparencia dará a los mercados autenticidad. Lo que más entristece es que laboriosidad, honradez y solidaridad, están peligrosamente amenazadas. Las CC.AA. han devorado con la ayuda de la banca —porque le estorbaban—, a las cajas de ahorro como dragones de diez y siete cabezas. Seguramente para salir «del limbo» hacen falta más ideas y menos opiniones y ser conscientes todos, sin excepción, que si queremos tortilla, hay que romper huevos.

Sabemos que «el euro es una moneda sin Estado»; desde que está en nuestros bolsillos, el índice de costes por hora trabajada subió en Alemania un 2%; en España un 30%. Una brutal pérdida de competitividad y millones de parados, agregándole 700.000 disposiciones autonómicas y 300.000 estatales. Posiblemente sea un lujo que ya no nos podemos permitir. Parece conveniente terminar con tanta información financiera en algunos medios partidistas: el déficit, la prima de riesgo, la deuda pública, la política fiscal, los eurobonos, la reserva federal, el rescate…, ya no sabemos si admirar más la prepotencia o la ignorancia de algunos dirigentes consultando «su bola de cristal» y contándonos siempre la misma letanía; para que el capital fuera ahorrado e invertido por los empresarios, se requerirá y, se requiere todavía, un nivel mínimo de paz, ley y orden.

Si se quiere salvar el capitalismo, las economías de los países no deberían basarse tanto en el «capital financiero como en el capital valioso» que es el tejido industrial, la educación, la innovación y las patentes.

Muchos pensaron que el Fondo de Rescate iba a ser la solución a los problemas de exceso de endeudamiento en las economías periféricas de la zona euro. El modelo de rescate es un modelo de liquidez de financiar el problema, no de solucionar el problema. A quienes no les financia el mercado se les financia con el Fondo de Rescate. Pero el problema sigue ahí, y el problema, al final, se llama crecimiento económico.

Tenemos que reconocer que esta crisis ha sacado brutalmente a la superficie la falta de talento, la descoordinación y el desgobierno, «no se puede gobernar una nación con los más obedientes, hay que hacerlo con los mejores» y, nunca se puede pasar por alto la dimensión económica de una buena Administración de Justicia.

Tratado por el que se establece una Constitución para Europa: Art. I-60. Retirada voluntaria de la Unión.

1. Todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión.

2. El Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo Europeo. A la luz de las orientaciones del Consejo Europeo, la Unión negociará y celebrará con ese Estado un acuerdo que establecerá la forma de su retirada, teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión. Este acuerdo se negociará de conformidad con el apartado 3 del artículo III-325. El Consejo lo celebrará en nombre de la Unión por mayoría cualificada, previa aprobación del Parlamento Europeo.

3. La Constitución dejará de aplicarse al Estado de que se trate a partir de la fecha de entrada en vigor del acuerdo de retirada o, en su defecto, a los dos años de la notificación a que se refiere el apartado 2, salvo si el Consejo Europeo, de acuerdo con dicho Estado, decide por unanimidad, prorrogar dicho plazo.

«El derecho a la separación: Este es un aspecto realmente novedoso en el Derecho de la Unión, que adquiere mayor relevancia en España porque ha sido el criterio empleado por el Tribunal Constitucional para entender que el nuevo TCE (Tratado Constitución Europea) resulta conforme con nuestra Constitución, eximiendo de la reforma de ésta que algunos vaticinaban». (Pedro M.ª Capdepón, socio de Garrigues).

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