Del carné por puntos a la responsabilidad
Seis años después de la implantación del permiso de conducir por puntos, casi cinco mil automovilistas leoneses que perdieron su carné pasaron ya por los cursos que permiten una recuperación parcial de los doce créditos con los que contaban. La cifra, que supone el 25% del total, sitúa a la provincia en cabeza entre las de Castilla y León, tanto por número de alumnos como por el de cursos impartidos. Es un hecho que, cuando menos, debería invitar a la reflexión.
El exceso de velocidad sigue siendo la infracción más frecuente y la principal causa de la pérdida de puntos, seguida por no llevar el cinturón y por usar el teléfono o haber consumido alcohol.
Pese al recelo con el que inicialmente fue acogida la medida, es evidente que el permiso de conducir por puntos ha sido un factor clave en la reducción de la mortalidad observada en las carreteras desde el año 2006.
Es el argumento al que se aferra la DGT. Y es de una gran solidez: de las 2.601 víctimas mortales registradas en las carreteras españolas en el 2006 se ha pasado a las 1.338 del 2011. Pero eso no supone que la mayoría de los más de cien mil españoles que perdieron los puntos y que pasaron por los cursos hayan alcanzado efectivamente el objetivo para el que se imparten, que no es otro que reciclarse. Porque eso sólo está en la voluntad de cada uno de no hacerse daño y no hacerlo a los demás y en la responsabilidad. La que tienen dieciocho millones de conductores que cuenta no con doce, sino con quince puntos.