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Fiestas limpias
El buen tiempo es fundamental cuando de fiestas se trata y realmente las de San Froilán suelen gozar de días soleados y noches de buena temperatura, propias del estupendo otoño leonés, lo que no ocurre a menudo con las noches sanjuaneras, muy frías con escasas excepciones.
Este año San Juan pasó con más pena que gloria, justo lo contrario de lo que ocurrió con los fastos en honor del patrón de la diócesis. Y así la gente se echó a la calle y fueron unas fiestas auténticamente populares, sin grandes y carísimos despliegues.
El mercado medieval fue el mejor de cuantos ha habido, con gran afluencia de puestos y mayor variedad de mercancías e incluso espectáculos. Cierto es que el aumento de puestos era de prever teniendo en cuenta que los artesanos de la provincia no pagaban y así pudieron prodigarse en mayor número. Alguien dijo que no estaban las arcas municipales para no cobrar tasas y se me ocurre que de poco sirvieron al anterior equipo municipal las tasas que cobraban porque los cajones de Recaudación parecían el Big Bang, así que para que lo dilapiden cuatro munícipes, mejor que lo disfruten los artesanos y el pueblo en jornada festiva.
También la plaza Mayor fue un hervidero, con la Feria de la Morcilla y el festival de música celta. La gente disfrutó con degustaciones a precio razonable mientras se deleitaba con la música ancestral. Pero en pro de mejorar para otros años espero que se coloque la carpa de la Feria de la Morcilla en otra posición, ya que por no querer pegarla mucho a las fachadas estaba en medio de la plaza y apenas dejaba espacio para quienes querían seguir a los grupos que actuaban en el escenario. Así que la carpa puede colocarse perpendicular a la posición que tenía y más cerca de las fachadas, aunque no es necesario pegarla mucho a las mismas para que los hosteleros de la zona puedan seguir con sus terrazas.
Un lunar que oponer a tantos parabienes: La limpieza. El domingo tras las Cantaderas quedó un reguero de excrementos de las vacas por las calles del recorrido de los carros engalanados, que no se limpió con tanta diligencia como otros años, dando una fea imagen a los numerosos visitantes. También hace falta colocar contenedores o más papeleras en la zona del mercado medieval y aledaños, porque por la noche estaban a rebosar y la gente no sabía qué hacer con los desperdicios. Todo puede mejorar.