La opinión del lector
Astorga, ha llegado el momento
La escandalera protagonizada por el concejal de Fiestas gastándose alegremente cerca de 50.000 euros en un evento con tintes de charlotada con el consentimiento tácito de la alcaldesa Victorina Alonso, obliga a una seria reflexión sobre quién nos gobierna en Astorga y en manos de quiénes estamos. La oposición no puede bajo ningún aspecto dejar pasar este nuevo envite cuya gravedad es incuestionable. Los dineros de Fiestas son de todos los ciudadanos; su gasto ha de ser siempre riguroso y controlado, máxime en estos tiempos de penuria que nos está tocando vivir. Con el añadido de que las arcas del Consistorio están con telarañas ya antes de que Alonso Perandones abandonase definitivamente el terciopelo de la poltrona municipal. La oposición que forman el PAL y el PP ha de obrar en consecuencia, respetar sus programas electorales y dar un paso adelante. La alcaldesa olvida una y otra vez que sostiene la vara de mando de forma precaria y hasta provisional, pues la aritmética de los votos es incuestionable. Esta falta de mayoría le ha sido recordada en múltiples ocasiones por la oposición y de forma directa por el PAL. Conociendo a Pablo Peyuca, al que no le gusta nada que le tomen el pelo, malo será que en esta ocasión, donde el agua ha desbordado el vaso, no tome medidas contundentes y definitivas. El PP debe, de una vez por todas, plantear una oposición frontal y rotunda, lejos de cualquier moratoria de paños calientes. Los dos partidos de la oposición tienen mayoría suficiente para hacer que las cosas cambien. Dicho más claramente: tienen la sartén por el mango. Pues bien, dadas las circunstancias y la gravedad que conllevan los hechos acaecidos (éste y otros anteriores), es preciso que den de una vez el sartenazo definitivo. Es lo que esperan y quieren los miles de ciudadanos que en su momento depositaron sus confianza en ellos.
Andrés Mures Quintana. ASTORGA