CRÓNICAS BERCIANAS
Joyas de otoño
E n un periodo constantemente preñado por las malas noticias y la insoportable atonía en la gestión municipal, torpedeada desde casi todas las administraciones que paradójicamente gobierna el mismo partido político, Ponferrada se refugia definitivamente, como hace siglos, en su fortaleza templaria. El castillo de la capital berciana resulta en estos momentos el mayor baluarte de la era del ejecutivo de Carlos López Riesco, vapuleado por esa mayoría pírrica que en nada coadyuva a que la ciudad avance un poquito en tiempos tan tormentosos.
El castillo, otrora tal vez ninguneado por las doce torres que dicen que llegaron a saludar majestuosas al peregrino, gana grandeza cada minuto que pasa. No sólo por su resonancia monumental, adornada por la rehabilitación que los pájaros más agoreros de la capital de la costa del Sil quisieron otear en algún momento como una aberración. Nada más lejos de sus aviesos deseos. El bastión acoge cada año más de 80.000 visitantes en exclusiva. Incluso la decisión política de cobrar por la entrada al recinto se ha revelado como un acierto, puesto que entre la crisis no sólo no ha menguado apenas el número de los curiosos que desean desentrañar el misterio que exhalan sus muros, sino que la caja municipal nota cada temporada el tintineo de miles de euros extra.
Es el fruto, no obstante, de otra atinada intervención a la hora de convertir un símbolo guerrero en un icono cultural de primer rango. A ello ha contribuido la conquista de la cesión de una de las colecciones privadas más fértiles y prodigiosas del mundo, la de facsímiles que integran Templum Libri , y a partir de ahora la apertura de una gran biblioteca de temática templaria única en Europa, que atraerá a investigadores y expertos medievalistas.
En el terreno más frívolo, la consolidación de la ruina y la cuidadísima habilitación de espacios cerrados ha acabado por regalar a la ciudad un palacio de congresos impensable en esta época de estrecheces. El éxito acuñado como escenario del cóctel que se ofrece a las celebrities de la comunicación y el espectáculo durante los Micrófonos de Oro ha disparado la cotización de la fortaleza como un escenario excepcional para cualquier convención que se precie. Sus sillares, el Gran Cañón meduliano y los colores del otoño, justifican un paseo sosegado por este oasis en mitad de nuestras existencias glaciales.