AL TRASLUZ
Caída libre
El paracaidista Felix Baumgartner acaba de lanzarse al vacío desde 39.068 metros de altura, y no ha terminado convertido en puzle. Tardó en llegar al suelo 4 minutos y 19 segundos, a mí hay días que me lleva más tiempo encontrar el mando de la tele. De la economía leonesa no sabemos si ha saltado ella o le han empujado, pero su paracaídas sigue sin abrirse. ¡Con lo bien que estábamos cuando todos éramos de letras! El veterinario Juan José Badiola es de ciencias pero se lo perdonamos, pues no se limitó en su pregón de la Feria de Productos de León a decirnos lo que ya sabemos, sino que aportó una reflexión muy esperanzadora sobre la crisis. «El futuro no es tan negro como nos quieren hacer ver. España es una potencia en la agroalimentación, un sector que ha resistido mejor la crisis», dijo. Los chinos acaban de descubrir los churros españoles, a ver si se fascinan también con nuestras mollejas, allí son mucho de casquería, no hay más que ver sus películas de kárate. Cada carpa de la Feria era una catedral comestible: rosetones de cecina, pináculos de pimientos, gárgolas de jamón, arbotantes de queso… Con un poco de suerte, con este gótico montamos un Renacimiento.
Pero hay también otra clase de caídas no menos temibles que la de la economía. En el ambulatorio José Aguado a un enfermo se le ha requerido que aportase él las vendas para su cura, como si no fuese ya bastante con aportar los dolores. Y en Ponferrada, unos empresarios exhibían a una empleada en un escaparate, para humillarla y que abandonase el puesto de trabajo. Sí, hay muchas clases de batacazos, como las hay de estruendos, incluso de silencios.
¿Puede la economía leonesa ser salvada por un 7º de caballería de mollejas, picadillo, botillos, pimientos vinos y demás delicias? Ojalá. La gastronomía es un humanismo, uno de los pocos que nos quedan antes de que Merkel descubra que los españoles comemos demasiado, hacemos las digestiones muy largas y empleamos las siestas para algo más que recuperar energías para el trabajo. Por ello, hoy, que es mi cumpleaños, daré un gran salto sobre mi colesterol y cometeré un gran exceso gastronómico. Una caída libre. A ver si sobrevivo a ella, como Felix Baumgartner a la suya.